El Real Madrid muestra malestar por lo que considera un «claro desequilibrio» arbitral, en un momento en que sus resultados en la Liga española han empeorado, pues no consigue ganar dos títulos seguidos desde las temporadas 2006-2007 2007-2008, algo inaceptable para su historia.
El club admite errores internos, pero insiste en que el arbitraje —especialmente tras el caso Negreira— es factor clave de su irregularidad liguera.
Cifras que alimentan la polémica en Valdebebas.
Según Football Gate, desde 2001 el Barcelona ha jugado 1793 minutos con uno más, mientras que el Madrid ha estado 278 minutos con uno menos.
Estas marcadas diferencias han sorprendido a la directiva blanca, que las califica de «anomalía arbitral» difícil de explicar en una competición donde compiten los dos equipos que lideran la historia de la Liga.
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Según fuentes cercanas al club, Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, ya no se conforma con cambios superficiales dentro de la Comisión Técnica de Árbitros (CTA), sino una «revolución integral» en el sistema arbitral, pues considera «incomprensible e inaceptable» que sigan en activo árbitros vinculados al «caso Negreira».
El club insiste en la vía judicial.
Pérez ha reiterado que el club llegará hasta el final en el caso de los pagos del Barcelona a Enríquez Negreira, exvicepresidente de la Comisión de Árbitros.
El club se ha personado como acusación particular, al considerarse uno de los principales perjudicados por un escándalo que afecta a la integridad de la competición.
Sorprende que la mayoría de los demás clubes españoles no haya seguido el mismo paso, pese a que el caso perjudica la reputación del fútbol español.
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A pesar del malestar de la afición del Real Madrid por los resultados ligueros, esta se muestra orgullosa de la postura jurídica del club, al considerar que defender la justicia deportiva es un deber ético antes que competitivo.
Muchos creen que, de haber estado implicado el Madrid en lugar del Barcelona, la reacción habría sido distinta, lo que evidencia un doble rasero.
Autocrítica interna
Pese a las críticas al arbitraje, en Valdebebas también hay autocrítica: el club admite que debe mejorar su juego en casa y ser más regular en La Liga, y asegura que el equipo tiene potencial para lograrlo más allá de las decisiones arbitrales.
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Es un desafío pendiente: no ha impuesto su dominio nacional pese a sus éxitos europeos.
Mientras avanza en la Liga de Campeones, la Liga española sigue siendo clave para equilibrar la gloria continental con la supremacía nacional, a la espera de la revolución arbitral que exige el club blanco.




