El Real Madrid está viviendo un verano atípico. El presidente, Florentino Pérez, ya dejó claro tras ganar la pasada Liga que el impacto económico del coronavirus no invitaba a hacer fichajes y el dirigente ha cumplido su promesa y la única cara nueva en el conjunto blanco para la temporada 2020-2021 es la de Martin Odegaard.
La vuelta del noruego para reforzar la medular tras su brillante paso como cedido en la Real Sociedad supone la única incorporación para Zidane y la actividad de los blancos en el mercado se está resumiendo en liberar masa salarial con la marcha de jugadores como James Rodríguez al Everton y también trabaja en las salidas de Gareth Bale y Mariano. Además, también está haciendo caja con la venta de canteranos como Óscar Rodríguez al Sevilla o Achraf al Inter.
Mientras tanto, el club deposita sus esperanzas en la irrupción de jóvenes talentos como el de Odegaard y en el crecimiento de Vinicius, Rodrygo o Marco Asensio. Asimismo, Zidane tiene esperanzas en que el segundo año como blancos de Eden Hazard y Luka Jovic, los dos fichajes estrellas del curso pasado, sea mejor y su aportación sí esté acorde a lo esperado para dos futbolistas en los que se invirtió unos 200 millones de euros.
No obstante, Zidane ya ha demostrado que no le obsesiona el mercado y coleccionar cromos. El técnico, salvo el pasado verano, nunca ha realizado una gran inversión en fichajes y sus éxitos son casi indiscutibles con 3 Champions League y 2 Ligas en su haber en cinco temporadas y sólo tres completas como técnico.
De hecho, la mejor temporada de Zidane como entrenador del Real Madrid se remonta al curso 2016-2017 en el que los blancos ganaron la UEFA Champions League en la rercordada final de Cardiff ante la Juventus y LaLiga al Barcelona de la MSN. En el verano anterior, el francés sólo sumó un nuevo efectivo con la vuelta de Morata desde la Juventus y aún así fue capaz de reinar en España y Europa.


