El Real Madrid de Lopetegui también sabe rotar

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GETTY IMAGES
Un solitario gol de Asensio, previo paso por el VAR, le da a los blancos el liderato momentáneo sin Bale, Marcelo, Carvajal ni Kroos ante el Espanyol

OPINIÓN

El Real Madrid dormirá líder este sábado después de una victoria de las que no te dan prestigio, pero sí solidez en un campeonato largo como La Liga. De las que se pueden recordar durante meses si se escapan. Julen Lopetegui hizo rotaciones tanto en el once como con las sustituciones, dándole un profundo lavado de cara al equipo. Marcelo, Bale y Kroos no jugaron ni un minuto y debutaron Odriozola y Llorente, sin ir más lejos, terminando el encuentro con siete españoles sobre el verde. Tanto cambio acabó por desdibujar al Real Madrid, con un encuentro donde le faltó profundidad y le sobraron errores no forzados ante un Espanyol combativo pero con menos pólvora aún que los locales. Asensio marcó el solitario gol del triunfo en el único disparo a puerta de la primera mitad. Mateu Lahoz no quería, pero el VAR le corrigió. Bendito VAR, pensará Lopetegui. 

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Dentro de unos años, echaremos la vista atrás y nos preguntaremos cómo fue posible haber vivido tantos años en el fútbol sin el VAR. Es un invento revolucionario que trae una justicia inédita al deporte. El debate seguirá existiendo en cada barra de bar y en cada tertulia, con la diferencia de que el punto de partida siempre será el de una decisión bien tomada. El de unos esfuerzos acordemente recompensados. O el de un resultado justo para los méritos exhibidos. Y el Real Madrid lo sabe bien. Pues en apenas cinco jornadas de Liga ya le han validado dos goles clave que no habían sido concedidos en primera instancia. El primero, de Benzema ante el Leganés, que suponía el 2-1 momentáneo. El último, el de Marco Asensio este sábado ante el Espanyol, inicialmente anulado por fuera de juego. Y que también era crucial, pues rompía la igualdad inicial en el electrónico. Quién sabe si de no haber llegado mediante el VAR, el club blanco seguiría en lo más alto de la tabla de La Liga. O si Julen Lopetegui no tendría un respaldo público como el que tiene en la actualidad. El Madrid se lo ganó. El VAR hizo justicia.

Y menos mal para los intereses madridistas en este caso. Pues antes de que llegase el gol con suspense de Asensio (de magnífico tiro cruzado, por cierto), el partido se le estaba atragantando al Real Madrid. Tenía el dominio claro, tenía habilidad y variedad de recursos suficientes como para plantarse en el último cuarto del campo con asiduidad, pero le faltaba pegada de cara a puerta. Hasta el punto de que el primer disparo a puerta fue el del 1-0, a los cuarenta minutos de encuentro. Y después de que Courtois le sacase un tirazo a un formidable Hernán Pérez, y de que Piatti desperdiciase una clarísima contra con un tiro demasiado cruzado cuando estaba solo en el balcón del área.

La segunda parte fue un calco del guión establecido hasta el descanso. Con un Espanyol rocoso y serio que nunca le perdió la cara al partido. Y en la esquina contraria, un Madrid dominador sin profundidad, excesivamente tendente al error individual en zonas de riesgo. De hecho, de una mala entrega llegó un chut al larguero de Borja Iglesias que encogió el estómago del Santiago Bernabéu sin ir más lejos. Y conforme pasaban los minutos, crecía la desconcentración. Hasta el punto de que Lopetegui dio entrada incluso a Marcos Llorente (que debutaba) para meter cemento en la medular, vista la fuga existente. Sufriendo hasta el final, el Madrid logró la victoria más sucia de cuantas le contemplan en la presente campaña. Pero tan valiosa como cualquier otra. Esperan Sevilla y Atlético la semana que viene, y jugadores clave llegarán descansados. Por poco, pero a Lopetegui le salió bien el plan. Su Madrid ha demostrado saber rotar también.

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