El mercado invernal de fichajes se cierra este jueves 31 de enero, pero en el Real Madrid sólo estarán pendientes del partido en Girona correspondiente a la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey (21:30). La ventana de traspasos se cerró ya con la incorporación única de Brahim Díaz. Los rumores de que el equipo blanco se lanzaría a reforzarse en enero estuvieron desatados por momentos en este año 2019, especialmente tras los tropiezos ante Villarreal y Real Sociedad, así como por la lesión de Benzema. Sin embargo, en el club blanco siempre fueron reticentes a este mercado de ‘retales’, y aunque no cerraban la puerta a cal y canto, el mismo Solari siempre fue pesimista con la opción de que pudiese haber refuerzos, tal y como ya había contado Goal. El argentino acabó por tener razón. Los mismos que comenzaron la temporada en agosto serán los que la terminen en mayo.
La opción de reforzar la delantera era entendida como la más urgente. El joven Rodrygo estaba descartado desde un principio, y nombres como Piatek o Icardi estaban en la agenda blanca, pero las condiciones no acompañaron en absoluto. Ni hubo un delantero que convenciese al 100%, ni tampoco que cumpliera con todos los requerimientos siquiera. De ahí que no se llegase a ‘abrir’ ninguna operación concreta. Los casos de los dos delanteros de la Serie A fueron los mejores ejemplos de ello.
Tal y como ya había publicado Goal el 16 de enero, el delantero argentino no tenía una cláusula de rescisión en su contrato que le permitiese salir en invierno. Sólo en la primera quincena de julio. Así las cosas, aunque por momentos la relación entre Icardi y el Inter estuviese muy distante durante las negociaciones por su renovación, el Real Madrid no hubiera podido sacar al neroazurro de Milán sin tratar con un Inter que no quería vender a su delantero estrella bajo ningún concepto. Sea como fuere, antes incluso de que cerrase este mercado invernal de fichajes, la agente de Icardi -Wanda Nara- anunció que habían vuelto a retomar las negociaciones para renovar y que éstas iban por buen camino. Todas las vías estaban vedadas para el club blanco, como se puede ver.
En el caso de Piatek, como publicó Goal hace dos semanas también, la situación era bastante complicada igualmente. Por un lado, el delantero polaco sentía que debía dar un paso intermedio antes de una empresa tan grande como la del Real Madrid. No obstante, acababa de aterrizar en la Serie A. Pero es que además el Genoa pedía una cantidad muy alta de dinero por deshacerse de su goleador a mitad de temporada. El Milan, que se desprendió a su vez de Higuaín y necesitaba imperiosamente un ariete, aceptó pagar 35 millones de euros. Una cantidad que el club blanco nunca vio asumible por un jugador con apenas seis meses en la élite del fútbol europeo.
La única operación que encajó fue la de Brahim Díaz, y tan sólo porque era una oportunidad de mercado. El Real Madrid podría haber esperado hasta verano, de hecho, cuando el malagueño terminaba contrato, pero se optó por acelerar su llegada para facilitar la adaptación de un jugador que apenas contaba para Pep Guardiola, y también por las buenas relaciones existentes entre el club blanco y el Manchester City. El coste fue unos 15 millones de euros, oficializado el día de Reyes, y fue en ese mismo momento cuando el mercado invernal quedó clausurado en el Real Madrid para las llegadas. Se marchó Kiko Casilla al Newcastle poco después, eso sí. Pero a casi todos los efectos, la plantilla merengue permanece igual. El Real Madrid se sigue resistiendo a lanzarse de lleno al mercado de fichajes. Así fue en 2018, y también en este primer mes de 2019.




