El día que Leo Messi pudo fichar por el Cádiz

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El que fuera secretario técnico del Cádiz, Álvaro Benito, revela los detalles de la posible cesión, finalmente frustrada, el verano de 2005.

LA INTRAHISTORIA

"Cádiz es una ciudad muy linda y me gustaría jugar aquí". Eso le respondió Leo Messi a Luis Soler, técnico asistente de Víctor Espárrago en el banquillo del Cádiz, mientras calentaba en el césped del Ramón De Carranza el 7 de agosto de 2005. El Barcelona, con el rosarino en sus filas, había aterrizado en la ciudad andaluza procedente de Macao, China, de donde venía de disputar la gira de aquel verano y afrontaba la final del trofeo Carranza frente a un Cádiz que se preparaba para su regreso a Primera División tras trece temporadas de ausencia. El club azulgrana ya tenía claro que Messi había llegado para quedarse pero no sabía si iba a poder contar con él en la temporada que estaba por empezar.

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El Cádiz quiso a Messi junto a Marcelo, del Real Madrid

El problema era que el cuadro catalán ya tenía cubierto el cupo de extracomunitarios con Ronaldinho, Samuel Eto'o y Rafa Márquez y la presencia de Messi en el primer equipo no estaba asegurada aun siendo jugador del filial. En Cádiz habían advertido la situación antes que nadie y sabiendo que eran, junto al Betis, uno de los dos únicos equipos de Primera con plazas de extracomunitarios libres intentaron su incorporación como cedido y hasta llegaron a sondearlo directamente con el propio Messi. Cuando Soler se acercó a él en el césped ya se escuchaba ruido de sables en los despachos.

En realidad, "nos planteamos traer a varios que apuntaban alto, no solo a Messi sino también a Marcelo" revela Álvaro Benito, que fuera por aquel entonces el director deportivo del Cádiz, en declaraciones a Goal. "Fuimos nosotros los que nos movimos, le había visto en las categorías inferiores y también con la sub-20 argentina en Colombia, entonces no le conocían ni en Argentina pero nosotros sí sabíamos de lo que era capaz" recuerda. Benito no tardó en realizar el primer movimiento. "Tenía buena relación con Txiki Begiristain porque habíamos hablado sobre varios jugadores del B y le planteamos la cesión de Messi si no podían contar con él".

El Barcelona se mostró receptivo inicialmente pero...

Txiki respondió de forma cautelosa, porque la voluntad del Barcelona siempre fue la de retener al jugador y, a la espera de un posible veto debido al pasaporte por parte de las autoridades deportivas, el otrora secretario técnico azulgrana no le dijo que no, al menos de entrada. El Cádiz no llegó a hablar con el padre del jugador, Jorge, pero sí lo hizo con Horacio Fernández, uno de sus responsables de su llegada al Barcelona siendo un niño cinco años atrás y hay que decir que "encontramos receptividad ante la posibilidad de que se cerrara la cesión". Es decir, ni el club ni el jugador descartaban la cesión de Messi al Cádiz pero los acontecimientos se precipitaron y la operación se fue al garete.

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Messi jugó aquel Carranza que el Barcelona ganó por 1 a 3 y el Barcelona, consciente de que el rosarino iba a conseguir el pasaporte español al cabo de poco tiempo, optó por dejarle en casa unos días hasta que se resolviera la situación. Lo hizo el 26 de septiembre, cuando juró la Constitución y dejó de ocupar plaza de extracomunitario. Si todavía existía alguna posibilidad de verle en otro equipo, se esfumó ese día porque, además, "Messi lo rompió todo" apenas pudo empezar a jugar con regularidad en el primer equipo, según sentencia Benito.

"No se hizo porque el Barcelona no quiso"

"Al final no se hizo porque el Barcelona no quiso" resuelve el antiguo director deportivo del Cádiz, que recuerda cómo Frank Rijkaard "empezó a contar con él para el primer equipo". Tras quedarse en casa en los cinco primeros partidos de LaLiga -sí jugaba, en cambio, en la fase de grupos de la Champions League- empezó a jugar con regularidad a partir de la sexta jornada y cuando regresó al Ramón De Carranza en diciembre, la afición gaditana ya estaba al tanto tanto de los intentos del club como de la predisposición que había mostrado el rosarino y le recibió cantándole "Messi quédate". Este nuevo intento, si es que se puede tomar como tal la devoción que le mostró la grada aquel día, también resultó infructuoso.

Benito entiende que "si hubo receptividad fue ante lo que pudiera pasar a corto plazo con el jugador, pues cada año en la Masia aparece una nueva joya y al final muchas veces acaba saliendo" por lo que "si eso podía pasarle a Messi, queríamos estar preparados". El problema -para el Cádiz, claro- es que "ofreció un gran rendimiento desde el primer día con el Barcelona" y allí acabó una historia que hubiera sido, seguro, muy especial. "El Cádiz le hubiera permitido vivir cosas que nunca ha experimentado en el Barcelona, como esa pasión tan grande que hay por los jugadores ya que es una afición parecida a la de los equipos argentinos". No sucedió y Messi finalmente se convertiría en el mejor de los mejores en un Barcelona. Y ahí sigue, quince años después, ampliando su leyenda.

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