El Barcelona ya ganó una Liga en La Coruña sin pisar Galicia

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Fue en 1994 cuando Bebeto rechazó tirar el penalti que fallaría Djukic y que le dio al 'dream team' de Cruyff la última de sus cuatro Ligas.


LA INTRAHISTORIA

Al margen de la Copa de Europa de 1992 si hubo algo que hizo crecer la leyenda del 'dream team' que, bajo la dirección de Johan Cruyff, fueron las cuatro ligas consecutivas que el Barcelona ganó durante la primera mitad de los años noventa. Solo la primera se levantó son suficiencia. Las otras tres hubo que pelearlas hasta el último minuto, primero con el Real Madrid, que mordió el polvo ante el Tenerife en dos ocasiones, y luego con el Deportivo de La Coruña, que a punto estuvo de negarle al cuadro azulgrana la cuarta corona consecutiva.

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Aquel Deportivo sorprendió a todo el mundo, de hecho. Se cargó al Atlético en las dos ocasiones que se cruzaron y logró victorias de mérito ante el Valencia o en la visita del Barcelona a Riazor, que se saldó por 1 a 0 a favor del cuadro gallego, sin olvidar el 4 a 0 que le endosaron al Real Madrid de Iván Zamorano y Emilio Butragueño. Aquel equipo que dirigía Arsenio Iglesias y que tenía en Bebeto a su gran figura, a Mauro Silva un director de juego que tanto rascaba como daba orden a la salida del balón y a Miroslav Djukic como jefe de la defensa llegó a acariciar el título pero se le esfumó en las últimas jornadas.

Dos empates consecutivos ante Rayo Vallecano y Lleida en las jornadas 35 y 36 dieron vida a un Barcelona que, a su vez, les asestó sendos 4 a 0 al Celta y al Sporting de Gijón antes de ganar en el Santiago Bernabéu en la penúltima jornada de Liga, cuando se puso a solo un punto del Deportivo, que lideraba la Primera División a falta de una sola jornada. El Barcelona recibiría al Sevilla y los hombres de Arsenio harían lo propio con el Valencia, que además no podía contar con su portero titular, José Manuel Sempere. Su suplente, José Luis González, le amargaría la vida a un Deportivo al que le temblaron las piernas en el último instante.

Porque los gallegos tuvieron un penalti a favor con el 0 a 0 en el marcador. Les bastaba un gol para certificar una victoria con la que le hubieran quitado el título de las manos pero Bebeto, el crack del equipo, rechazó tirar el penalti decisivo, cuya responsabilidad acabó en las botas de Djukic. La historia es bien sabida, lo tiró flojo y por el centro así que el balón acabó en las manos de González y la Liga se fue a Barcelona, donde los hombres de Cruyff derrotaron al Sevilla por 5 a 2 y alcanzaron su cuarto campeonato consecutivo por primera vez en su historia.

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