El Barcelona usa la cabeza y ya acaricia la Liga

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El cuadro azulgrana, con más oficio que fútbol ante la Real, puede ser campeón ya en la próxima jornada para centrarse en la Champions League.


EDITORIAL

La pasión y los nervios, para el graderío. El Barcelona sabe lo que quiere y cómo conseguirlo y no parará hasta tener la Liga en sus manos tal y como demostró ante la Real Sociedad en un partido monótono en varios tramos pero que saldó con victoria para ponerse a tiro el campeonato ya en la próxima jornada, cuando podrá cantar el alirón en caso de ganar a domicilio del Alavés y de que el Atlético de Madrid pierda en la visita del Valencia. El Barcelona usó la cabeza, valga la redundancia, para acercarse un poco más al título y centrarse en la Champions League.

Porque ante el equipo vasco no era partido para grandes florituras sino para grandes resultados, y eso mismo se cobraron los barcelonistas ante una buena Real Sociedad que hasta gozó de ocasiones claras para marcar pero el remate de Juanmi a boca de cañón encontró el cuerpo de Marc-André Ter Stegen. Sin embargo, hubo tiempo para todo pues el cuadro azulgrana tardó en mandar en el campo y también en el marcador, que no pudo estrenar hasta la última jugada del primer tiempo gracias a un remate de cabeza de Clément Lenglet después un córner que sirvió Ousmane Dembélé.

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Tras el descanso fue cuando más titubeó el Barcelona, incapaz de matar el partido ante una combativa Real Sociedad que encontró el empate con un remate de Juanmi a los quince minutos pero tanta es la determinación del equipo catalán en este tramo final de temporada que la alegría duró lo mismo que tardó Leo Messi en enviarle un balón a Jordi Alba dentro del área. El lateral no se la devolvió esta vez sino que se la jugó y remató con su pierna mala para poner el 2 a 1 definitivo y certificar que el equipo está más centrado que nunca.

Y el objetivo no es otro que la Champions League, quien sabe si triplete mediante, para volver a dominar en Europa. Ernesto Valverde dosificó a Sergio Busquets y dio más minutos a Ousmane Dembélé el día que Philippe Coutinho evidenció que su presencia, tras el gesto que protagonizó mientras celebraba su golazo al Manchester United, ya genera división entre la afición. Pero no sufran. Nadie le enviará a la pira antes de tiempo. Porque este año el equipo y la afición viven en comunión. La corona europea retrasa todo debate y mientras el equipo siga mostrándose tan eficaz nadie levantará la voz antes de tiempo.

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