ANÁLISIS
El Barcelona ha aprendido a vender. Tanto es así que esta temporada ha logrado algo insólito, ingresar más dinero en ventas (125 millones de euros) del que ha gastado en fichajes (126 millones de euros). El gasto en fichajes y sueldos está disparado desde hace años y las incorporaciones de Ousmane Dembélé el pasado verano y Philippe Coutinho el pasado invierno no han mejorado la tesorería azulgrana sino todo lo contrario. Es por ese motivo que el club no ha realizado grandes incorporaciones este verano. Porque ya hizo dos en los doce meses anteriores.

De hecho el gasto de este verano es el segundo más bajo del último lustro pero el cuarto más alto de la última década, lo cual se explica con la cada vez mayor inflación que sufre el mercado y si bien es cierto que la salida de Neymar Da Silva al PSG rompió los moldes financieros del fútbol también lo es que el Barcelona, incapaz de asumir la marcha del brasileño y actuando siempre a remolque, acabó pagando el gusto y las ganas tanto por Dembélé como por Coutinho. La presencia de ambos desaconsejaba acometer otra operación similar este verano a menos que hubiera una oportunidad de mercado como Antoine Griezmann, aunque el francés resolviera seguir finalmente en el Atlético de Madrid.
Este verano el gasto a vuelto a la normalidad, de algún modo. A las cifras en las que se solía mover el Barcelona antes de la venta de Neymar. De todas maneras se ha convertido en algo habitual que el club azulgrana gaste más que nadie verano tras verano, a pesar de que el Real Madrid haya gastado un poco más tras la incorporación de Mariano. Pero en el último lustro el club blanco solo ha gastado más que el Barcelona cuando los barcelonistas han tenido el mercado cerrado y a lo largo de la última década Florentino Pérez ha sido más comedido en el mercado que Joan Laporta, Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu.

Son datos que contrastan con la falta de jugadores de la cantera en el primer equipo barcelonista pues desde hace cinco años -exactamente desde Sergi Roberto- no se ha consolidado un solo jugador del filial en el primer equipo. Esta temporada Rafinha Alcántara, Munir El Haddadi y hasta Carles Aleñá tienen la oportunidad de reescribir la historia y, de paso, reducir el gasto en fichajes frente a un mercado completamente desbocado en lo financiero.
