Del Potro, entre Palermo y Riquelme

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El tenista es fanático de Boca y tiene una amistad con el Titán. En su momento, la disputa del 9 y el 10 se usaba para graficar el equipo de la Davis.

Juan Román Riquelme estaba dando una entrevista y, cuando le preguntaron sobre cosas que le gustaba hacer, dijo que David Nalbandian era muy bueno. Martín Jaite, para ese momento capitán del equipo de Copa Davis, fanático de Boca, sonrió. Es que se le habían juntado dos de sus deportistas preferidos. Eran momentos en que aparecía con cierta tensión la relación entre los miembros del plantel argentino. Entonces, sentado en el living de la Asociación Argentina de Tenis, encontró una metáfora para explicar semejente situación: "Nalbandian es como Riquelme y Del Potro como Palermo" .

A Del Potro esas comparaciones le parecían muy graciosas. De hecho, el día en que le contaron que el perro de Riquelme se llamaba Martín estalló en una carcajada. Boca es algo que le importa mucho al tenista tandilense. Estaba en Italia y anunció que se sentía molesto porque el cruce de los azules y oro contra Independiente del Valle porque, por la diferencia horaria entre Europa y América, se perdería la semifinal. Antes, había viajado a Montevideo, por los cuartos de final contra Nacional.

Ese año, además, significó una imagen linda que se terminó desvaneciendo: apareció en un entrenamiento y estuvo haciéndose chistes con Daniel Osvaldo, que terminó yéndose de Boca, por segunda vez, envuelto en un escándalo. Aún así, el sentimiento de Delpo es tan grande que ha decidido exportarlo: "Le regalé la remera de Boca a (Roger) Federer, al francés Jo-Wilfried Tsonga y al croata Marin Cilic. Rafa Nadal es de Estudiantes de La Plata, me ganó de mano Juan Mónaco ahí" .

Lo máximo que hizo por Boca fue el día de la final contra Milan. Estaba en Orange Bowl, en Miami, y el partido se jugaba muy temprano. Tenía 14 años y lo obligaron a dormir. Sin embargo, se levantó, puso la televisión bajita y vio todo el encuentro. Más tarde perdió 6-2 y 6-2. La felicidad nadie se la podía robar.

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