Noticias En directo
Copa América

De Kazán a Belo Horizonte: Argentina se va otra vez, pero ahora con algunas respuestas

19:00 CEST 3/7/19
final Brazil Argentina Copa America 02072019
Nada podía ser peor que en Rusia. Messi lo jugó con todo. Ausente el VAR, también faltó suerte. Hay base para construir. ¿Y Scaloni?

Nada podía ser peor que en Kazán un año atrás. Y no lo fue. Argentina no hizo goles aunque los mereció; fue superada por Brasil pero se lleva algunas respuestas sobre las cuales construir pensando en las Eliminatorias.

La adrenalina, similar a la previa de Francia; la atmósfera, más sana y respirable. No hay muchos argentinos como en Rusia y en el palco no está Maradona, sino Jair Bolsonaro y Neymar. Ambos llegan al Mineirao escoltados como rockstars. Desde que esa Selección outlet de Brasil 2007 sopapeó 3-0 al interesante equipo del Coco Basile en aquella final en Venezuela 2007 que no se medían en un partido tan significativo. 

VIDEO: Los goles de Brasil 2-0 Argentina

Argentina repite el equipo después de 40 partidos y tres años y, de pronto, esa Copa América de emociones devaluadas toma temperatura en el Gigante da Pampulha con decibeles de nervios superiores a los de Argentina-Paraguay, Argentina-Irán 2014 o Brasil-Argentina en las Eliminatorias 2016, también en este estadio.

Las bombas de estruendo para perturbar el descanso argentino la noche anterior al clásico. El insomnio de Tite. El paraguas de Scaloni poniéndose el cartel de inexperto. Los cantitos interminables de que Pelé es mejor que Maradona. Clima de Copa Libertadores.

Entonar el himno y relativizar su gesto; mantener la calma pese a no haber lucido en los cruces previos, declarar lo que el DT necesita para quitarle presión. Manejar los estados de ánimo de los demás. Messi eclipsa con su magnetismo. El Mineirao lo ovaciona a la par de Dani Alves y Everton. Lo aman el 97% de locales y el 3% de argentinos.

DOS PALOS Y UN BRASIL QUE NO PERDONA

Casemiro va pegadito al Kun en cada aérea dividida. Alves busca comerle la espalda a Acuña cada vez que sube. Se sacan chispas. Scaloni y todo el banco salen disparados a protestar la amarilla (justa) a Tagliafico. O, más bien, por no haber hecho lo mismo con Brasil en la jugada previa. Messi también le reprocha a Zambrano cuando le cobra foul por una mancha a Arthur.

Argentina salió a bajarle pulsaciones al partido, tomándose tiempo para respirar en las pelotas quietas. Metiendo y jugando. No dejándose pasar por encima. Hasta el 0-1 le resultó. Hasta que Dani Alves le hizo un sombrerito hermoso a Acuña, despachó a Paredes con un enganche y abrió para Firmino. Argentina marcó mal en retroceso como casi siempre y quedó regalada para el 1-0 de un Jesús que no convertía hace dos años.

Foyth es más que un buen usuario de apps de fútbol. Leyó bien el juego. Actuó con aplomo. Se animó a jugar y resolver con categoría además de marcar. 

 

El problema es cuando la misma confianza que lo llevó hasta acá a los 21 años lo hace asumir algunos riesgos innecesarios con la pelota en los pies. Argentina parece haber encontrado en él más que una variante, una solución. 

No perdió el eje Argentina. Insistió con la jugada ensayada de Messi perfilándose para darle el arco y tirando el centro para que la peine algún compañero, como la del Kun que dio en el travesaño. Messi no sólo canta el himno modulando para que no queden dudas. También cae derribado como siempre y pide amarilla como casi nunca. Se barre al piso y es el último en salir en el entretiempo para chamuyarse a Zambrano.

En una Copa América en la que el VAR viene siendo excesivamente protagonista, fue por lo menos curioso que no se hayan revisado algunas jugadas polémicas que perjudicaron a Argentina.

Los 4 goles de Messi contra Brasil en la Mayor fueron por amistosos. El poste y el gran Allison le negaron el primero oficial. La Selección no pudo golpear en su momento de clímax y Brasil, cuando conecta, abruma. Se conocen, ecualizan roles sin distorsiones. El 0-2 es más de lo mismo en una defensa descoordinada en cada retroceso. Nadie le cubre la espalda a Foyth, Pezzella cierra mal (y lejos), Otamendi elige no voltearlo y Jesús se lo sirve a un Firmino absolutamente libre.  

El "No se me da, no es para mí" seguirá vigente al menos un año más. El año que viene el desquite puede ser Barranquilla. 

El porvenir de Scaloni es impredecible. Mientras algunos -como el presidente Macri- hablan de Heinze, otros aseguran que el DT estará al frente en el inicio de las Eliminatorias a Qatar 2022, en marzo del año que viene. 

Lejos del desastre de Kazán, Argentina se va con la frustración deportiva que dejan las derrotas dignas. Los 27 años sin títulos en Mayores se cumplirán inevitablemente. Pero hay material para cortarlos.