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¿Dónde jugará Griezmann en el Barcelona?: defensa, desequilibrio y versatilidad

13:42 CEST 12/7/19
Lionel Messi Antoine Griezmann Luis Suarez Barcelona
El delantero francés prefiere jugar con un ariete, aunque en el esquema del Barcelona puede tener que partir desde las bandas

Antoine Griezmann es delantero y goleador, pero no es exactamente un 9 de área. En el Atlético de Madrid, donde era la estrella, se encontraba siempre más cómodo jugando con otro futbolista a su lado en la punta, mejor aún si era un ariete posicional capaz de clavar a los centrales en el área y dejarle a él capacidad para moverse libre por todo el frente de ataque. Lo hizo con Diego Costa y también con Morata, pero en el Barcelona será más complicado que juegue en ese modelo, especialmente si Neymar termina fichando por el club

Porque sí, Luis Suárez bien podría ejercer esa labor y ayudar a Griezmann a darle espacios, pero con el 4-3-3 que ha venido utilizando el equipo de Valverde Griezmann tendría que caer más a banda y, por lo tanto, no hacer las funciones de segunda punta sino compartir espacio de creación con Messi, los dos parten desde la banda pero dominan normalmente la zona central del terreno de juego. Es evidente que el francés no es un extremo, sino más bien un mediapunta, capaz de enlazar el mediocampo con la delantera más que de centrar y remontar la banda. 

Hoy en día solo Suárez es un 9 puro, tradicional, pero al uruguayo se le va a tratar de dosificar esta temporada, se supone, después de años en los que se le ha visto algo falto en el físico. Griezmann, sin ser su posición favorita, podría recoger el testigo y jugar como un falso nueve o, más bien, como un delantero centro de otro corte. Lo ha hecho en el Atlético cuando se lo han requerido. 

En el caso de llegar Neymar, se supone, tanto Messi, como el brasileño como el francés jugarían juntos y Suárez tendría menos tiempo. En esa disposición, lo normal sería que Griezmann partiese desde la posición central y sus dos compañeros desde las bandas. No es imposible que, para acomodarles a los cuatro, Valverde opte a veces por un 4-2-3-1, pero habría que ver como coexiste esa línea de tres sin que ninguno de los dos sea estrictamente un hombre de banda.

Queda por ver qué puede pasar con Coutinho o Dembele. El primero ha demostrado que no puede jugar de interior, porque el juego del Barcelona es muy específico y lo construye con dificultad, así que la llegada de Griezmann le hace todavía más difícil jugar. Y más aún si llega Neymar. Dembele es algo diferente, pues él sí puede ser un jugador más largo y que llegue a la línea de fondo, pero los minutos estarán contados si finalmente llegan los dos cracks mundiales. 

Griezmann llega porque es un crack mundial y hay dos cosas que el Barcelona busca y que él puede dar. La primera, su capacidad de resolución, en las últimas temporadas solo Messi parecía llamado a resolver los partidos importantes, a veces era el único recurso ofensivo y eso, a pesar de su talento infinito, es una enorme carga. Nadie apareció ni en Roma ni en Liverpool para darle la vuelta a lo que ocurría, como sí hizo Neymar en París un año antes. Griezmann es un paso adelante en ese sentido, un campeó del mundo con gol y mucho fútbol. 

Y, también, Griezmann puede dar equilibrio defensivo. El francés, bajo el ala de Simeone ha demostrado que sabe defender y no se le caen los anillos por hacerlo. Valverde tiene la opción de hacer la presión más alta y asignarle que estorbe la salida de balón del rival, algo a lo que el jugador está acostumbrado por sus años de rojiblanco y que, quizá, ha faltado estas últimas temporadas en el Camp Nou.