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¿Cuál es el partido más largo en la historia del futbol?

0:45 CEST 15/4/20
Jose Mourinho Tottenham watch 2019-20
Jugar al fútbol en cualquier nivel puede ser extremadamente exigente, sobre todo si jugás durante horas y horas...

Hoy en día, un partido de fútbol profesional normal dura 90 minutos y, en algunos casos, como un encuentro de torneo eliminatorio, podría durar 120 minutos. Pero no más que eso.

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Incluso con los increíbles avances en la ciencia del deporte, jugar un partido en el tiempo suplementario, dos períodos de 15 minutos después de que hayan transcurrido los 90 minutos, tiene un costo considerable para los futbolistas profesionales. Problemas como la fatiga y los calambres musculares son comunes en muchos jugadores de élite en tales escenarios, por lo que es difícil creer que hubo un momento en el que los partidos duraban más que eso.

El partido de fútbol más largo de la  historia fue el enfrentamiento entre los clubes ingleses Stockport County y Doncaster Rovers, en Edgeley Park, el 30 de marzo de 1946. La duración del encuentro fue de notables ¡tres horas y 23 minutos!, récord mundial que se ha matenido durante más de medio siglo.

Aquel juego fue un replay correspondiente a la North Cup de tercera división, después de que el primer choque había terminado 2-2 ; no obstante, 203 minutos más no fueron suficientes para definir a un vencedor: tras empatar 2-2 una vez máz, Stockport y Doncaster fueron a tiempo extra, pero ninguno de los equipos encontró la diferencia en esos 30 minutos.

Antes de que se implementaran las definiciones por penales, algunos de los métodos utilizados para decidir el ganador de un partido después de una igualdad de 120 minutos incluían lanzar una moneda y, como en este caso "jugar hasta ganar", regla común en el fútbol inglés durante el período de guerra de la década de 1940, que se trataba de una especie de "gol de oro". También conocido como el famoso "gol gana".

Los jugadores de Stockport creyeron que habían ganador cuando en el minuto 173 de partido Les Cocker mandó el balón al fondo de la red; pero su euforia fue breve, ya que el árbitro lo anuló. Siguieron jugando en busca del golpe decisivo hasta que, finalmente, el sol se puso y se volvió demasiado oscuro para jugar. Los reflectores, por supuesto, en ese entonces no eran comunes en los terrenos de juego. Sin embargo, no era el final del asunto.

A través del sorteo con la moneda, Doncaster se ganó el derecho de organizar el segundo replay. Y en ese partido todo fue muy distinto: el local fue muy efectivo, casi no cometió errores en defensa y terminó aplastando a Stockport con un contundente 4-0.

Esta clase de partidos extensos fueron relativamente comunes durante esa época. Otro ejemplo de ese estilo se dio un tiempo antes en un partido de la War Cup entre Cardiff City y Bristol City, el cual duró tres horas y 20 minutos. No fueron pocos los espectadores que abandonaron el encuentro para ir a cenar a su casa o atender otros asuntos, y regresar antes de que terminara el juego.

Sin embargo, entre los jugadores excesivamente cansados y los fanáticos exasperados, unos meses después del partido de 1946 entre Stockport y Doncaster se eliminó la regla de "jugar hasta ganar". Ya en la década de 1970, la definición por penales se convirtió en norma luego de que la FIFA aprobara oficialmente el método, previa recomendación de la International Board.