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Copa del Mundo

Crónica de una muerte anunciada y escrita por Rubiales

19:50 CEST 1/7/18
Luis Rubiales federación españa
La Selección Española, huérfana del seleccionador que le llevó a Rusia, ha cerrado un Mundial lamentable tras caer en octavos ante los anfitriones

OPINIÓN

Crónica de una muerte anunciada. Con esa frase se puede resumir perfectamente el papel de la Selección Española en el Mundial 2018, donde ha quedado eliminada por Rusia en la tanda de penaltis tras un partido soporífero, donde el equipo de Fernando Hierro ha tenido la posesión, pero sin crear verdaderas ocasiones de peligro hasta los fogonazos finales de Rodrigo Moreno. El peor partido en el peor momento: el primero donde te puedes marchar a casa. Y así ha sido.

España pierde su estrella

Pero este fracaso empezó a fraguarse dos días antes del inicio del Mundial, cuando Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, decidió cesar a Julen Lopetegui de su cargo de seleccionador por negociar con el Real Madrid, supuestamente y según explicó el propio Rubiales, a espaldas de la Federación. "Nos hemos visto obligados a tomar la decisión porque la Selección Española es el equipo de todos los españoles. Tener a los mejores es importante, pero cómo se hacen las cosas lo es más todavía", contaba Rubiales en sala de prensa.

El presidente de la Federación criticaba las formas y defendía a la Selección Española por encima de todo, pero lo único que hizo es ponerse a la misma altura de lo que él mismo criticaba cesando a Julen Lopetegui solo dos días antes del inicio del Mundial. Si echar al seleccionador que ha llevado al equipo a Rusia -de manera brillante e invicta durante una veintena de partidos- es pensar en la Selección Española, que baje Dios y lo vea. Puro ego.

Está claro que el Real Madrid y Julen Lopetegui no eligieron el momento adecuado para hacer el anuncio, pero igual de claro es que el exseleccionador era el mejor preparado para llevar las riendas de una de las selecciones que, antes del circo, era de las máximas favoritas. Cuando había que poner cordura, sangre fría, lógica y tranquilidad; Rubiales solo supo poner caos.

Fernando Hierro fue el parapeto que usó la Federación para tapar el agujero dejado por Lopetegui, y lo cierto es que no ha conseguido dar con la tecla. Normal. Con solo dos días por delante para trabajar con el equipo, que levante la mano quien pensara en el milagro. Solo una victoria en cuatro partidos (contra Irán). Solo un partido destacable (el debut ante Portugal que acabó 3-3).

Pero no son solo números, las sensaciones han sido todavía peores. La dirección de Hierro no ha sido buena: no ha usado las muchas alternativas que tenía en el banquillo, no ha realizado cambios considerables cuando la cosa no marchaba, no ha sabido dirigir a un equipo carente de ideas, se ha visto a muchos jugadores con las fuerzas justas jugando minutos y minutos... Pero la hecatombe ha llegado ante Rusia, con un planteamiento rácano tras el gol de España, cuando los anfitriones estaban en su peor momento, y se ha preferido nadar y guardar la ropa antes que lanzarse a cerrar el encuentro.

"¿Lopetegui? Fue la mejor decisión. No me arrepiento. Los comentarios ventajistas no me importan", ha dicho Rubiales tras la eliminación de la Selección Española. Se podría pensar que tras el fracaso, el presidente de la Federación tomaría alguna decisión más contundente, pero el ego sigue pesando más que el fútbol.