Champions League, el 'premio de consolación' que ilusiona al proyecto de Jurgen Klopp

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Ante Tottenham, el Liverpool conquistó su sexta Champions, haciéndose en Madrid del primer título desde la elogiada llegada de Jurgen Klopp.

El cuadro Red desarrolló para este año un proyecto cimentado en el equilibrio, fichando a Alisson Becker y Fabinho, piezas clave para levantar esta noche la sexta orejona del conjunto de Anfield. Conocían sus debilidades y trabajaron en un sistema que fomentaba menos la espectacularidad, pero que aumentó la eficacia y los triunfos.

A inicio de temporada y con el desarrollo del curso, la prioridad de los jugadores y los aficionados estaba centrada en conquistar la Premier League y romper un ayuno de más de 29 años. “Los aficionados realmente quieren ganar la Premier League y haremos todo lo posible para que eso suceda", dijo Mohamed Salah, reflejando los pensamientos del vestuario.

Las semanas pasaban y el equipo competía palmo a palmo con el Manchester City, creando una ilusión de llevarse el título que perduró hasta la última jornada. 97 puntos y una temporada histórica no fueron suficientes para ganar el décimonoveno trofeo.

Es cierto que en cualquier institución del mundo, levantar la Champions League a final de curso sería una proeza magnífica y la prioridad del año; con el Liverpool pasó algo distinto, la mística única del equipo rojo cambió la forma de pensar en la ciudad. 

El éxito y la final disputada en 2018 ante Real Madrid calmaron el hambre continental; los de Jurgen Klopp se sintieron tan cerca de coronarse en Kiev que la idea a final de temporada sería levantar la Premier en la jornada 38 frente al Wolves. El ADN ganador ha regresado a Merseyside, y al parecer el protagonismo también.

Al final, el título levantado fue la Copa de Europa, convirtiéndose en el tercer equipo más ganador del cetro y marcando una hegemonía en el futbol inglés. Un premio de consolación que nadie se atrevería a despreciar y que pocos disfrutarán como Jurgen Klopp.