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José Saturnino Cardozo, la historia de un fichaje prohibido e imposible para el América

Carlos Kiese apaga el televisor en silencio y malhumorado, después de varias horas de confirmar sus sospechas: el gobierno paraguayo ha reportado el desplome de su sistema de salud, por el aumento de casos de COVID-19, y ahora establece nuevas relaciones diplomáticas para conseguir vacunas de emergencia. “Las autoridades han sido un desastre”, dice, contrariado y cada vez con menos ganas de tomar el control remoto y saber lo que pasa allá afuera.

Por la clave del número, Kiese reconoce que la llamada llega de México, el país donde vivió en 1999. Y, sin embargo, le cuesta creer que tenga algo para contar. “Hace tiempo que el teléfono dejó de sonar”, bromea en entrevista con Goal, y entonces el cambio en su estado de ánimo se vuelve evidente. El hombre de 63 años entra en el juego de pregunta/respuesta, con el tiempo detenido en su etapa con el América, el equipo al que dirigió y con el que no pudo llegar al campeonato. 

“Era un momento especial del club: se habían ido 19 futbolistas y la temporada anterior (con Carlos Reinoso) no habían calificado. No es poca cosa. Teníamos que rearmar y empezar de vuelta. Se cometieron errores indudablemente. En un torneo no pudimos llegar (a la Liguilla) y luego fuimos eliminados por Santos en cuartos de final (Verano 1999). Sin resultados no hay procesos que resistan. El sentimiento supera a la razón”. 

En ese América versión 1999, el jugador que hacía de genio era Cuauhtémoc Blanco, entonces con 26 años. “Era un monstruo. Tenerlo a él era un plus para ganar el campeonato, pero nos faltaba un goleador”. Kiese probó con Juan Ángel Paredes y Gustavo Nápoles -los dos refuerzos traídos del Atlante-, y también con Richart Báez; sin embargo, no tuvo suerte. El 9 que quería estaba en el Toluca y era un delantero de selección nacional: José Saturnino Cardozo.

La pregunta, en este punto, sorprende al ex entrenador paraguayo y de alguna manera desclasifica sus archivos personales: ¿Por qué un equipo poderoso económicamente como el América no pudo tener al mejor goleador del país? “¡Uff qué pregunta!”, responde y se toma un par de segundos para elaborar lo que sigue. “José fue un sueño imposible. Toluca, en ese momento, era la ‘niña bonita’ del futbol mexicano y Cardozo era el ídolo. Muy querido por la gente, el presidente y el dueño del club. Los directivos intentaron y, si había que elegir entre uno o dos jugadores, la prioridad era él. Pero no pudieron”.

A la conversación se suma, desde México, Rafael Lebrija, ex presidente de los Diablos en esos días y uno de los involucrados en la negociación. “Estuvimos sentados en una cafetería, después de la Copa América de Paraguay. Nos ofrecieron muy buen dinero, pero Don Nemesio (Díez) y el licenciado Valentín querían retener a José para hacer grande al equipo”, recuerda, hoy alejado del futbol al igual que Carlos. El otro en esa mesa, del lado americanista, era Raúl Quintana, el mandamás americanista.

Cardozo, campeón con los Diablos en el Verano 98 y 99 -y con dos títulos de goleo-, encabezaba la lista de refuerzos requeridos por Kiese, a quien conocía de la Selección paraguaya. “Lo pedí y lo llevé, allá por 1991. Me criticaron todos, porque José mal lograba situaciones increíbles. Sus características no eran para hacer goles en el anticipo, sino en el segundo palo. Alguna vez lo hablé con él y le dije: ‘¿Por qué no anticipas?’. Y me respondió: ‘Carlos, el defensa va a cometer un error y ahí yo tengo que estar’. Mira cómo le fue”.

Imaginar a Cuauhtémoc Blanco y Cardozo en el ataque de las Águilas produce una emoción particular en el estratega paraguayo. No tiene dudas de que uno se complementaba con el otro, porque así lo imaginó durante varias noches. “José tenía todo para convertirse en ídolo. Era ideal. Si vos tenés un jugador con tanto talento, tanta sabiduría, como Cuauhtémoc, y le sumas un definidor como él… ¡Por favor! No tengas duda que hubiera tenido chances de hacer más goles con el América”.

José Cardozo Toluca AméricaGetty

Los intentos por el 9 del Toluca, según Don Rafael Lebrija, empezaron en esa época y continuaron tiempo después, cuando los Diablos se hicieron imbatibles. “Después ya no sólo era Cardozo, sino también Paulo Da Silva, Sinha y Vicente Sánchez. No era fácil, pero esa época de oro se dio por mantener a todos esos jugadores en el club”. 

Alguna vez, en una entrevista televisiva, el propio delantero paraguayo reconoció su deseo de haber jugado para el América. “Yo no tenía contrato en ese momento, por eso hubo un acercamiento. Querían que me fuera junto con Fabián (Estay), que tenía todo arreglado para irse. Hubiera sido lindo, pero no podía ser malagradecido sólo porque me daban 100 pesos más”. La versión es la misma que cuenta Kiese, con el agregado de haberlo escuchado personalmente.

“Él sabía de mi interés y yo sabía que él quería venir. No había nada más que hablar. Generalmente, si vos tenés dudas, llamás para conocer más al jugador. Pero nosotros nos conocíamos de memoria. Yo no tenía ninguna duda de su deseo de jugar en el América. Pedimos mucho por él. Primero, por el prestigio que se había ganado y, luego, por ser un goleador. Al final fue un sueño imposible”.

Cardozo hizo en total 258 goles: 249 de ellos en Liga y Liguilla, 29 en un solo torneo, 58 en una temporada completa (en 2003), cuando la Federación Internacional de Historia y Estadística de Futbol lo consideró “el mejor delantero del mundo”. También sumó cuatro títulos de goleo y seis con el Toluca (cuatro Ligas, un Campeón de Campeones y uno de Concacaf), al que puso a la altura de los grandes.

En la otra vereda, estaba el América de Kiese: con un genio llamado Cuauhtémoc Blanco, pero sin un goleador. La falta de resultados determinó su salida en el Invierno 99 -con el torneo empezado- y lo llevó de vuelta a su país. Ahí siguió y culminó su carrera, en mayo de 2014, y desde ahí termina esta conversación. En silencio, sin señal en la TV y con una rara sensación de haber contado algo que no recordaba. 

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