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Brahim solo nunca puede ser suficiente

20:25 CEST 12/5/19
Brahim Díaz Real Sociedad Real Madrid LaLiga
Golazo del malagueño. La expulsión de Vallejo a los 40 minutos marcó el partido. Courtois paró un penalti. Notable Real Sociedad

OPINIÓN

El Real Madrid de Zidane sigue sin saber lo que es ganar fuera de casa. Sigue sin poder sonreír de continuo en una temporada que parece interminable. Una campaña que siempre depara una desazón más tras la esquina. Esta vez fue en Anoeta ante la Real Sociedad (3-1), que se aprovechó de la expulsión de Vallejo en la primera parte para remontar el golazo inicial de Brahim. Fue cuestión de superioridad numérica, pero también futbolística y anímica. Y es que el equipo donostiarra abusó de los blancos hasta borrarles del mapa en la segunda mitad y dejarles de nuevo a 18 puntos de distancia del Barcelona. El menudo mediocampista malagueño fue prácticamente lo único rescatable de los blancos una vez más. Pero igualmente, fue insuficiente. Desoladoramente insuficiente. Y eso que el partido no pudo empezar mejor para el Real Madrid. 

Ya ante el Villarreal, Brahim fue de lo mejor del equipo blanco la semana pasada. Por eso repitió en el once inicial. Y cuando apenas se llevaban disputados cinco minutos en San Sebastián se inventó un golazo recogiendo el cuero en la línea de tres cuartos del campo txuri-urdin para regatearse a tres rivales antes de marcar frente a Rulli en el mano a mano. Especialmente bonito fue el último recorte, ya casi pegado a la línea de cal, para borrar a su marcador y crearse el hueco justo para rematar con la derecha. Su pierna menos buena. Con permiso del mítico ‘7’, fue una acción muy de Raúl. Otro elegido. Todo lo que han perdido jugadores como Asensio o Isco en la presente temporada, lo ha heredado Brahim. ¡Cómo no ilusionarse!

Y es que hay jugadores que nacen tocados por una varita. Jugadores que, pase lo que pase, engrandecen el fútbol. Jugadores que hacen que cada jugada mejore cuando pasa por sus pies. Jugadores de esos que cualquier afición quiere ver jugando. Y Brahim Díaz está empezando a ganarse esa condición. Pasito a pasito. Minuto a minuto. Zinedine Zidane se está enamorando de él. Y no es de extrañar. El técnico galo dijo el sábado que no sabía si seguiría la próxima temporada porque a su edad lo que necesita son minutos. Y apenas veinticuatro horas después, Brahim le mandaba su réplica en forma de gol maradoniano. Una respuesta como sólo los grandes pueden hacer.

Fue, sin duda, la mejor noticia para el Real Madrid en Anoeta. Una vez más. La única, incluso. Porque el equipo blanco volvió a mostrarse espeso en la circulación del balón, tibio en la defensa, e impotente en el área rival. Ausente, en resumen. Fue así sobre todo con diez jugadores en el campo tras la expulsión de Vallejo en el minuto 40 (con 1-1 en el electrónico)… pero también con once futbolistas. De hecho, si no llega a ser por Thibaut Courtois, el Real Madrid pudo haber salido de Donostia con bastante peor cara todavía. El belga, titular por tercer partido consecutivo, no pudo hacer mucho en el golazo de Mikel Merino, pero sí se paró el penalti de Willian José que provocó Vallejo (por manos). Y también dejaría otras tres estiradas de mérito. Y saldrá en los resúmenes por el gol de Zaldua que rubricaba la remontada. Porque se escurrió y el balón entró en su portería casi llorando. Pero peor que el resbalón fue el salto de benjamín de Marcelo para dejarle el espacio libre al jugador txuri-urdin.

El segundo gol de la Real terminó por desatar a los locales y hundir a los blancos, aun con más de media hora por delante hasta el pitido final. Y quedó confirmado diez minutos después con el gol de Barrenetxea que ponía el 3-1 en el electrónico. Un remate a placer de Oyárzabal que impacta en el poste y que el jovencísimo atacante realista marca en el rechazo con la ayuda de Courtois. Si hasta el belga fallaba ya, lo mejor era echar el telón abajo ya. Al partido. Y a la sonrojante temporada.