Murcia 2-6 Hércules: Los blanquiazules entierran el gafe de la Nueva Condomina

El conjunto alicantino logra llevarse el derbi más clásico de la Segunda división con una histórica victoria
El Hércules se llevó el clásico de la Liga Adelante, ambos equipos son los inquilinos más longevos de la categoría de plata del fútbol español, 50 temporadas acumulan los granas en Segunda división y 40 campañas por parte de los herculanos. Un duelo casi centenario, el primer partido entre ambos conjuntos data de un amistoso celebrado en 1920.

Además, es un encuentro con sabor a derbi, apenas separan 80 kilómetros a ambas capitales, aunque ninguno es el rival oficial y referente, dado que el Murcia tiene al Cartagena y el Hércules al Elche como históricos adversarios.

La Nueva Condomina, a pesar de la trascendencia del choque, no registraba una buena entrada, unos 7.700 espectadores. El hecho de coincidir el encuentro con la celebración del "entierro de la sardina", festividad que se realiza al sábado siguiente de la Semana Santa, desde el siglo XIX, y que tiene el sello de ser declarada como de interés turístico internacional, no ayudaba a pasar la tarde viendo fútbol.

Ambos equipos llegaban con trayectorias dispares: los pimentoneros luchando por la permanencia, a 9 puntos del temido descenso a Segunda B, y los alicantinos con la mente puesta en dar caza al Valladolid, equipo que ocupa puesto de ascenso directo, o en el peor de los casos, con la intención de encaramarse a la posición más alta para afrontar con garantías los duelos de play-offs.

Los visitantes comenzaron dominando el encuentro, ocupando el balón la parcela pimentonera, en especial por el flaco izquierdo, donde el brasileño Gilvan Gomes superaba a sus marcadores. A pesar de ello, Óscar Sánchez era el que abría el marcador en el primer fallo defensivo de los visitantes, un gol repleto de carambolas. Acto seguido, Urko Vera empataba el encuentro aprovechando una de las enésimas internadas del brasileño por banda. Octavo gol en Liga para el vasco.

El Hércules recuperó la compostura, tras el susto del gol grana, y el dominio del esférico, fruto del monólogo de posesión lograban los blanquiazules su segundo gol, obra de Sardinero, en el día que en la capital del Segura se celebra el "entierro de la sardina". 27 minutos y el cuadro blanquiazul ya dominaba en el encuentro y en el electrónico.

El guión no varió hasta el final del primer tiempo, por lo que la parroquia murciana despidió con pitos a su equipo, que en los últimos minutos asomó la cabeza por la portería defendida por el portero blanquiazul Falcón.

El segundo acto no varió el guión, la falta de tensión del Real Murcia permitía al Hércules tener oportunidades para anotar. Arbilla no desaprovechó, en el minuto 51, su oportunidad en un saque de esquina tras pase de Míchel, segunda asistencia de la tarde para el valenciano.

Los de Iñaki Alonso aprovecharon otra carambola en el área alicantina y el balón se alojaba en las mallas, tras golpear al zaguero blanquiazul Mora. Los granas acortaban distancias y el partido se abría, mostrándose vibrante y alocado.

En el minuto 75, unas manos en el área pimentonera sirvieron a Míchel para redondear su gran tarde desde los once metros, era el cuarto para los alicantinos. El Hércules volvía a poner distancia en el marcador.

La tarde gris y lluviosa contagiaba a los jugadores murcianos que marraban una clara oportunidad en las botas del "ruso" García. Las gradas de la Condomina se vaciaban, buscando la fiesta en las calles. Una fiesta a la que se apuntaba Carlos Calvo, en el 86', marcando a la contra el quinto. Casi seguido, Gilvan conseguía otro tanto, la goleada pasaba a ser histórica.

El Hércules enterraba, de este brillante modo, su gafe con la Nueva Condomina. No ganaba en Murcia desde la temporada 1984-85 en Primera y desde el curso 1965-66 en Segunda. Una merecida victoria que sirve a los blanquiazules para asomarse a los puestos de ascenso directo, a la espera de lo que ocurra en el derbi gallego. El Hércules ha mostrado sus credenciales para el ascenso y el Real Murcia sigue su coqueteo inquietante con el descenso.