thumbnail Hola,

La selección española encara dos partidos cruciales para la clasificación del Mundial sin algunos de sus jugadores más veteranos y con el difícil reto de tener que batir a Francia

Con el título de Liga ya sentenciado, el corazón futbolístico de España late en estos días por la cuenta atrás de la final de Copa del Rey y los cuartos de final de la Liga de Campeones. El derbi madrileño, Galatasaray, Borussia Dortmund y PSG son denominador común en una gran parte de las conversaciones balompédicas patrias, sin que ni Finlandia ni Francia abarquen en el imaginario del aficionado español el hueco que quizás sí merecen. Y es que la selección española, que quedó concentrada ya este martes, tiene enfrente dos partidos ante esos combinados nacionales, y donde se juega nada menos que el pase al Mundial 2014.

Sin querer infravalorar a Finlandia, pero tampoco sobrevalorarla, será en Saint-Denis ante los galos donde La Roja se juegue esa primera plaza que es la única que garantiza la clasificación directa. La selección francesa es además uno de esos combinados que amenazan con robarle la corona del fútbol mundial a España desde que Laurent Blanc tomara los mandos, y de hecho en suelo ibérico sólo pudieron empatar, con lo que el choque no sólo tiene trascendencia en la clasificación, sino un trasfondo mucho más profundo. Con aroma a combate de boxeo entre el aspirante al cinturón contra el vigente campeón. Y es cierto que, en caso de perder y quedar finalmente segundo de grupo, el dramatismo no es tal con España todavía optando a la repesca para cerrar su billete para Brasil. Sin embargo, el croché iría directo a la moral de una selección que en los últimos años se ha acostumbrado a ganarlo todo con contados resbalones, y que se vería peleando de buenas a primeras en una especie de play-off de ascenso.

Recientemente se cumplieron seis años de la victoria de la selección española ante Inglaterra en Old Trafford (0-1). Era un amistoso resuelto por un gol de Iniesta, no había en juego ni siquiera tres puntos, pero resultó ser un triunfo que le dio alas a un combinado nacional deprimido tras venir de perder ante Irlanda del Norte, Suecia y Rumanía de forma casi consecutiva justo tras el Mundial de Alemania. Una victoria que sirvió para que la selección se creyera capaz de mirar a los ojos a cualquier equipo -con los tres títulos consecutivos que ya todos conocen como resultado-, igual que hay quien teme por que este doble choque ante Finlandia y Francia se convierta precisamente en los partidos que enseñen al mundo que España también puede ser mirada por encima del hombro.

Guarda además ciertas similitudes aquel partido en Old Trafford con este de Saint-Denis. Entonces Luis Aragonés comenzaba a reciclar La Roja, con la polémica por la no convocatoria de jugadores como Cañizares, Salgado y Raúl aún candente entre los aficionados. Mientras que en esta selección española se empiezan ya a ver también los mimbres de un sedoso cambio generacional. O como decía Vicente Del Bosque que deseaba, una “renovación dulce”.

Del bloque que ganó aquella Eurocopa en 2008 se mantienen en la presente convocatoria 11 de aquellos 23 jugadores aún. Pero ya no sorprende que no acudan jugadores como Fernando Torres, y las ausencias de Iker Casillas, Carles Puyol, y la probable de Xavi Hernández tampoco soliviantan ni alertan tanto al aficionado como seguramente merecieran sus respectivas trayectorias. Lo que otrora pudo ser dramático, hoy se acepta con naturalidad. Y mientras tanto, jugadores jóvenes como De Gea, Azpilicueta, Javi García o Isco van tomando su sitio con sigilo pero con cada vez mayor firmeza. Y sería exagerado hablar hoy de que este doble encuentro podría marcar un cambio de ciclo en La Roja, pero conviene no bajar la guardia vistas las circunstancias que lo rodean, porque tampoco en Old Trafford se ganó entonces un título, y nadie querrá tener a Saint-Denis como el estadio que anuló el embrujo de Iniesta en Manchester.

Artículos relacionados