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Pesa la ausencia del capitán madrileño en su equipo, pero también en la Selección, donde no está tampoco su amigo Xavi Hernández

El sello fraternal de Iker Casillas y Xavi Hernández está guardado hoy en un cajón, un día antes de que la Selección de España se enfrente en Doha al combinado de Uruguay. La convivencia de los jugadores del Barça y el Real Madrid durante la concentración en Qatar es fría, resultado del último encuentro entre ambas escuadras en el Clásico de Copa del Rey. Vicente del Bosque debe lidiar una vez más con esa guerra fría que se da fuera de las canchas, pero ahora sin la ayuda de los dos amigos que sellaron la paz y se llevaron el Príncipe de Asturias.

El salmantino hace unas semanas había dicho que esperaba que las buenas relaciones se mantuvieran, por el bien del fútbol, pero su deseo parece no estarse cumpliendo. Está pesando la ausencia de Iker Casillas en el vestuario blanco, de haber estado presente en el Clásico, seguramente no hubiéramos visto las 'caricias' de Xabi Alonso y Arbeloa a Messi y seguramente lo que rumoró después tampoco hubiera sido el tema del día.

Sin el portero madrileño, el Real Madrid se convierte en una copia fiel de su entrenador José Mourinho, un líder que no se caracteriza por tener cuidado y esmero con las relaciones personales. La diplomacia es un adjetivo que no conoce el portugués, mientras que Casillas se ha convertido en un ejemplo de tal virtud, a tal grado de enviar a su mensajera Sara Carbonero para dar a conocer al mundo las quejas del vestuario del Bernabéu sin él tener que dirigirse directamente al luso o a su presidente Florentino Pérez. ¡Qué diplomacia!.

Con la ausencia de Iker en el vestuario, no hay quien pueda volver a calmar las revueltas aguas en los merengues y en la Selección de España. Sin Xavi, la labor recaerá en Carles Puyol quien también se caracteriza por ser un ejemplo de deportividad y de luchar también en pro de la Absoluta y sus buenas relaciones internas. Mañana ante Uruguay se podrá ver en la cancha una calca de lo que pasa en el vestuario, hoy será un buen día para limar asperezas, para reconstruir lo que se perdió el pasado miércoles y pelear en pro del fútbol español.

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