Liga BBVA: El Barça demuestra al Real Madrid que el dinero no alcanza (0-2)

El partido del siglo se presentó ante las luces de un Santiago Bernabéu impactante y ante la atenta mirada del mundo entero. Cracks en ambos conjuntos, igualdad de puntos y dos proyectos diferentes, se medían en un partido, nada más, nada menos. El Barcelona volvió a demostrarle al Real Madrid que, en un mano a mano, no tiene nada que hacer.
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Por Ivar Matusevich.- (twitter aquí)

PODEROSOS PERO DIFERENTES



Es cierto que dos de los equipos más poderosos del mundo se enfrentaban en el partido más universal de todos. Más allá de la eliminación merengue a manos del Olympique de Lyon, no podemos aferrarnos a ella para ignorar su calidad de equipo líder a nivel mundial: por historia y por presente. El Madrid no está en semifinales de Champions, pero exceptuando el Barcelona, no es menos que ninguno de los que pasaron a cuartos, primero, y a la final four, después.

Dicho esto, ambos clubes son referentes del poder balompédico actual. Pero el poder en sí mismo no califica nada, sino su forma de conseguirlo y nada más que ella, lo dignifica o lo señala. Los hay fácticos, sanguinarios, dictadores, ejemplares y democráticos. En consecuencia, un gran equipo -histórico- como el FC Barcelona, poderoso sí, pero sostenido por un proyecto duradero, es el ejemplo de un poder democrático, a fuerza de cantera -igualdad de oportunidades- y a fuerza de filosofía deportiva -impronta grupal por encima de la individual-.

Por su parte, el Real Madrid de Florentino Pérez -no confundirlo con su historia ejemplar- es un poder fáctico -un candidato electoral y asambleas en unanimidad-, a base de talonario, préstamos y viabilidad de deuda. Un grupo con dos ligas de las últimas tres, no merecía este golpe de estado interno con fichajes millonarios y de los otros, pero con la ausencia de dos refuerzos de la otra época: Sneijder y Robben, como en su primer mandato fue Redondo.

El Clásico iba a medir únicamente la fecha de caducidad del modelo mercadotécnico e imperial de Pérez y Valdano. Ellos se jugarían un tiempo más de margen de error, mientras que el Barcelona no tenía esa presión. A pesar de ser año electoral todos saben que seguirá Guardiola, que seguirá esta plantilla y que poco se cambiará para seguir siendo los mismos. Crecimiento sostenible se llama.

BAJAS Y DECLARACIONES: ¿MIEDO O VERDAD?



Por lo general, quien admite las virtudes del rival en público es quien menos teme y, por el contrario, aquél que plantea la indiferencia e, incluso, cae en la descalificación del otro, lo único que esconde detrás de sus palabras es miedo.

En este contexto debemos analizar las declaraciones de Pep Guardiola y de Manuel Pellegrini en la previa del Real Madrid-Barcelona jugado este sábado.

Mientras el técnico blaugrana llenaba de elogios al equipo del chileno, Pellegrini resumía en un "no me interesa cómo jugará Messi" su lectura del campeón de todo. En este sentino no hay quién, en su sano juicio, pueda creer que al míster del Madrid le resulte indiferente el rosarino.

Estamos ante el mejor jugador del mundo y todo lo que no fuera impedir su juego podía resultar catastrófico para las aspiraciones del club de Concha Espina. Además, y con casi ninguna posibilidad de continuar en el banquillo blanco, Pellegrini se jugaba tres puntos, una Liga y una salida con decoro.

Ambos equipos llegaron al clásico con dos bajas muy importantes. A pesar del acoso y ninguneo destinado a Kaká, partidos como estos son los que están hechos para jugadores como él. Que no estuviera era una carta menos de victoria, más aún por el carácter individualista de la confección del Real Madrid.

Por el lado del Barça, la ausencia de Ibrahimovic dejaba un hueco inmenso de variantes, en una partitura ya rica, del juego de ataque culé. Repartidos el peso de las bajas, ambos estaban parejos, pero con una diferencia. Al Barça lo avala un juego grupal y el Real Madrid, sus golpes individuales.

EL PARTIDO


La alineación del Real Madrid no sorprendió en absoluto y el rumor que corrió durante el día, no tuvo sustento en la realidad de la noche. Guti estaba, en el banquillo, pero estaba. El descartado fue Granero y eso sí resulta curioso ya que la jornada pasada fue titular. Cosas de peso en el vestuario.

Manuel Pellegrini
incluyó a Marcelo de interior y a Arbeloa de lateral zurdo para reforzar la zona de influencia de Lionel Messi, aunque sería Pedrito quien se movería por allí. El resto, los de siempre.

El que sí sorprendió fue Pep Guardiola, con una defensa de tres centrales, Puyol, Piqué y Milito, dos carrileros largos como Alves y Maxwell y de allí hacia adelante los esperados Busquets y Xavi para la creación, Keita para destruir y llegar. Arriba, Messi y Pedrito, uno libre, el primero, y por banda, el segundo.

El dibujo era lo de menos y el mensaje claro: asumir cero riesgo con el juego al espacio y a la contra de Higuaín y Cristiano. Por algo Pep dijo en conferencia de prensa que el "Real Madrid es el segundo mejor contragolpeador". ¿Quién era el primero? ¿Una clave en forma de acertijo? Lo comenzábamos a ver sobre el impecable terreno de juego. La pelota comenzaba a rodar.

En los primeros minutos los dos equipos salieron a presionar, a raspar, a no arriesgar y a obstruir el juego del rival. Dani Alves se paraba como extremo puro por derecha y Pedrito por izquierda, con Leo por el centro del ataque. Los merengues también iban a por todas pero se reducía, el partido, a un cúmulo de riesgos no asumidos.



Con el correr de los minutos, y habiendo pasado el tornado blanco que nunca llegó, los blaugranas comenzaban a tocar, a sentirse cómodos con la pelota y a esperar que los espacios se abran entre las líneas defensivas merengues. El Madrid intentaba con Cristiano en la personal, pero las coberturas culés conseguían neutralizarlo. Por su parte, Messi estuvo a punto de llevarse toda la retaguardia madridista, pero resbaló en el momento decisivo. El partido del siglo parecía, por el momento, el bodrio del siglo.

Ninguno de los dos se hacían dueños del partido, pero después de unos minutos de toque del Barça, el Madrid volvió a sentirse mejor, en la presión y en la salida a la contra con un Cristiano que encaró tres veces y perdió las tres contra un gran Piqué. Los culés no se encontraban y había una leve ventaja del local en el dominio de los ritmos, pero nadie generaba una sola situación de riesgo para Víctor e Iker.

Pero apareció Lionel Messi, el genio, el crack del fútbol mundial. Recibió una falta en un costado del campo y pudo quedarse tirado o pidiendo tarjeta, pero se levantó, la pidió, se la dio a Xavi y la fue a buscar, llegó el pase, controló con el pecho y pasó de largo Albiol, vio a Casillas y marcó, con tiro suave, el 0-1. Un crack no por marcar, sino por querer jugar y leer la jugada. Nos fuimos al descanso con este resultado y con el Barça jugando un poco mejor y sin que Mejuto dejara tirar un córner a los de Pep. ¿Era la hora de Guti, como siempre?



Manuel Pellegrini no se decidió y dejó a Guti en el banquillo. Los mismos jugadores comenzaron la segunda mitad y el Barça, seguramente, habría de aguantar los primeros diez minutos para intentar cerrar el partido. El Madrid, en los comienzos, es muy peligroso y se esperaba un ataque masivo merengue.

El que si cambió y de forma sustancial, fue Pep Guardiola: Alves pasó al lateral derecho, Puyol al izquierdo, Pedrito de interior derecho y Maxwell al izquierdo, con Busquets y Keita en el pivote, Xavi de enganche y Messi arriba. Como resultado, el Barça la tenía más la pelota y el Madrid no conseguía apretar ni llevar peligro.

Mientras Pellegrini seguía sin enterarse, el Barça comenzó a bailar al Real Madrid y en una multijugada de movimientos culés, Pedrito le ganó la espalda a Arbeloa y con un toque suave metía el 0-2. Ganaba el Barcelona, bien, pero Guardiola goleaba a Pellegrini y la impotencia del chileno y contagiada a su equipo.

Pero entró Guti por Marcelo -de buen partido-. En la primera que cogió el 14 encontró a Pipita y en la segunda regaló un mano a mano delicioso para Van der Vaart, pero ahí y como siempre, estaba Víctor Valdés que ahogó el descuento merengue. ¿Por qué si Guti vale para remontar y no sirve para ganar los partidos y jugar de inicio? Enigmas de los técnicos.


El Real Madrid comenzaba a apretar y una falta cerca del área para Cristiano, terminó en la barrera. Iba el club blanco, pero estaba Víctor para ahogar sus ataques y pedir, de nuevo, su sitio en el Mundial. Pep mandó a Iniesta por Maxwell. ¿El comienzo del fin? Por lo pronto lo tuvo Leo, pero Casillas pudo meter la mano y sacarla al córner. Otra vez Leo solo y otra vez Casillas evitó el gol. Estaba más cerca el 0-3 que el descuento en el terreno de las sensaciones.

El partido llegaba a su fin y el Barcelona estaba entero en todas las facetas del juego. Como si fuera poco, Pellegrini quitó a Higuaín en el cambio que sentencia su escasa grandeza para entrenar un equipo como el Real Madrid que, con 300 millones en la mesa, no fue capaz de asustar a toda una cantera blaugrana. El Barcelona volvió a demostrar que maneja todo tipo de registros y que, sobre todo, tiene al mejor entrenador del mundo. Pep Guardiola, esta victoria es tuya.

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