Análisis: Jesús Navas y la banda extrema de la magia (Por Alfonso Loaiza)

Jesús Navas, un extremo atípico, como todos los extremos. Aquí una radiografía del crack, también atípica, de Alfonso Loaiza.

Por Alfonso Loaiza.-

Jesús Navas, joven de 23 años y espléndido extremo derecho del Sevilla, sufre desde hace varios años problemas de ansiedad cuando se aleja del entorno familiar. El tratamiento que ha llevado hasta ahora parece que está dando buenos resultados, y el futbolista ha mantenido una reunión en Córdoba con Fernando Hierro, el director técnico de la RFEF.

Para comunicar que no quiere seguir siendo durante más tiempo Peter Pan en El País de Nunca Jamás, exige un poco más de tiempo tiempo, auxilio y apoyo de todos. El director de la cantera sevillista Pablo Blanco, uno de las personas que mejor conocen al extremo de Los Palacios, ha llegado a afirmar que lo que le agobia a Jesús es lo que rodea al fútbol. Esas extravagancias y trastornos del fútbol moderno: marketing, dinero y más dinero. Un rara avis, afortunadamente.

Jesús Navas siempre rehúye de los focos de atención, del protagonismo que tendría un jugador llamado a ser el extremo de la selección española con su juego electrizante, ágil y veloz y, asimismo, elude de igual modo el dinero. Realmente el jugador sevillista donde disfruta y goza es en los campos de fútbol, en los que de pequeñito -dicen- llegaba a regatear hasta los charcos de agua.

Navas volvió a regatear y marear charcos, desplomó la gran charca cenagal y lodazal del Real Madrid por su banda derecha en Nervión: algunos chistes sevillanos apostillan que el conjunto blanco, a pesar de no jugar Cristiano Ronaldo, fue más cristiano que nunca: todo el tiempo detrás del Niño Jesús. El de Los Palacios de alma espiritual, jovial y eterna, va despacio, paso a paso, en su inserción e inclusión con La Roja.  El primer paso es el que más puede costar. Cuando entre, no saldrá, será para siempre. Ha rebasado ese pasito en su desarrollo tardío.

Mientras Navas escucha atento el trozo de la canción Peter Pan del El Canto del Loco, los demás disfrutamos y nos deleitamos con los regates y la calidad del palaciego que va fracturando y quebrando sus incovenientes y obstáculos, la ansiedad. En nuestra relación con cualquier persona, se pierde mucho si no se toma el tiempo necesario para comprenderla.

Desde aquí Todo el ánimo y la comprensión para Navas, ha de tomarse su tiempo en este asunto tan delicado, sin realizar esfuerzos en vano y más vale tarde que nunca. El fútbol es un estado de ánimo, La psicología, jugar con ventaja. Por ello la angustia y la desazón promovidas en el cerebro del extremo sevillista, no se aprecian en los partidos, porque El Duende de Los Palacios, un gitano como Güiza o Reyes y los legendarios Eric Cantona, Hristo Stoichkov, Gheorghe Hagi y Zarra, posee un corazón descomunal como un niño.

No viene mal, el proverbio ruso: El corazón es un niño: espera lo que desea. Nuestros corazones suspiran por ver al Duende vestido de rojo en Sudáfrica. El idioma del corazón es universal y por eso, Chelsea, Liverpool, Real Madrid siempre le han tenido entre sus pretendientes. Ya saben, la peor prisión es un corazón cerrado. Navas tómate tu tiempo, te esperamos con los brazos bien abiertos.

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