ENCICLOPEDIA MUNDIALISTA: Corea-Japón 2002, La Copa del negocio de la FIFA y el fracaso de Kahn

Corea del Sur llegó a las semifinales luego de superar a Italia y a España en octavos y cuartos, respectivamente, con arbitrajes más que dudosos. El portero alemán fue el Balón de Oro a pesar de haber cometido errores clave en la final ante Brasil. La FIFA privilegió el negocio y no terminó siendo un buen certamen.

Por Nicola Di Marchi.-

Enterada hacía muchos años de que el fútbol representaba uno de los negocios más grandes a nivel planetario, la FIFA decidió organizar un Mundial donde este deporte todavía no hubiera calado hondo. El mercado ideal era el asiático. La masividad de potenciales receptores, sumado al poco interés que tenía el fútbol en esa parte del mapa, dio como resultado que el Comité Ejecutivo de la entidad presidida por Sepp Blatter eligiera unánimemente a Corea y a Japón como sedes de una nueva cita ecuménica.

México, que en un principio se postuló para organizar el campeonato, finalmente desertó y facilitó las cosas para que, por primera vez en la historia, un Mundial se jugara en dos países distintos. También por vez primera, el máximo torneo a nivel selecciones se realizaría fuera de Europa y de América. Blatter plagiaba así la idea de Joao Havelange, cuando éste llevó a Estados Unidos el Mundial de 1994 en un intento por sumarle adeptos al juego más popular de todos. En ese sentido muy bien no les fue y, por citar un ejemplo, sólo 25 mil personas asistieron al Paraguay-Sudáfrica en un estadio con capacidad para 60 mil.

Entre las dos naciones orientales, utilizaron 20 sedes, siendo Seúl la ciudad que albergó la inauguración; Japón recibió al partido final. Cada país aportó 10 estadios y los grupos se dividieron en 8, donde 4 jugaron en Japón y los otros en Corea. Éste último construyó íntegramente los diez estadios mundialistas, mientras que los nipones hicieron ocho nuevos y refaccionaron los dos restantes (Ibaraki y Yokohama). El costo total de los 20 escenarios fue de 4.500 millones de dólares.

Los organizadores pusieron especial énfasis en la seguridad. Miles de misiles tierra-aire, listos por cualquier posible atentado y cazas de fabricación coreana patrullaron las zonas de acción. Aun estaba ‘fresco’ el atentado del 11 de septiembre que había sufrido Estados Unidos, y la empresa aseguradora que se encargaría del Mundial renunció a asegurar tamaño evento. Se inscribieron 199 equipos de las 204 federaciones miembros de la FIFA, siendo éste el primer record que se le encuentra al certamen.

En la previa del torneo se batió otro récord: fue el de mayor goleada entre selecciones nacionales, cuando Australia ganó a Samoa por 31-0.  Fueron convertidos 16  tantos en el primer tiempo y 15 en el segundo. El primer gol de Australia fue convertido a los 10 minutos, mientras que el primer remate de Samoa fue al 86. Por problemas de pasaporte, Samoa no pudo contar con sus principales figuras, que si no.... En Australia tampoco actuó Viduka, Kewell y Aloisi, pero ni así hubo paridad. El goleador del partido fue Archie Thompson, autor de 13 tantos y poseedor de un nuevo récord en las eliminatorias. Sin embargo, Australia no se clasificó al Mundial: perdió con Uruguay la repesca.

El campeonato de 2002 contó con sorpresas de todos los colores. Desde de la novata Senegal en los cuartos de final, hasta la decepción francesa. El conjunto galo se convertía en la selección que peor campaña hizo en la historia de un campeón defensor al obtener un solo punto –un empate con Uruguay- y no marcar gol alguno. Italia se despedía en octavos, y la gran candidata Argentina ni siquiera pasaba la primera fase (victoria a Nigeria, derrota con Inglaterra y empate con Suecia).

Precisamente la Azzurra había partido a la cita máxima con una misión: ser campeona. El presidente de la Nación Silvio Berlusconi emuló en parte al Benito Mussolini de 1930 al lanzar: “Si vuelven antes de lo previsto, los metemos en la cárcel”. Claro que se trataba de una broma, aunque se asemeja bastante con el telegrama enviado por Il Duce casi 60 años atrás: “Vencer o Morir”. Sin embargo a Italia no le podía ir bien, pues en su camino se encontró al anfitrión.

Factores político-económicos solamente pueden explicar que Corea del Sur haya alcanzado las semifinales del Mundial y en octavos de final una primera prueba habría de ello. El árbitro ecuatoriano Byron Moreno, en el cruce de Italia con Corea del Sur, expulsó del campo a Francesco Totti por dos amarillas muy rigurosas (la segunda por una presunta simulación de un penalti) y anuló goles del conjunto europeo injustamente. La prensa itálica acusó al cuerpo arbitral de sobornos por parte de multimillonarios locales, e incluso varios parlamentarios italianos pidieron abandonar la FIFA. "Moreno no podía correr, tenía 20 kilos de más y en la jugada de la expulsión estaba a 45 metros", señaló el ídolo de la Roma cuando quiso calificar al colegiado.

Trapattoni, entonces seleccionador de la Azzurra, afirmó: "Nuestra campaña estuvo caracterizada por los errores arbitrales. Utilizamos todo el Fair Play posible pero cuando vi que Japón fue eliminado pensé que sería peor y tuve razón".  Luciano Gaucci, presidente del Perugia de la Serie A, echó del club al surcoreano que marcó el gol definitivo. Se trata de Ahn Jung-hwan, quien en el comienzo del cotejo había fallado un penalti.

No sólo Italia sufrió los beneficios de Corea del Sur. Cuando los asiáticos debieron enfrentar a España, el egipcio Gamal al Ghandour anuló en el minuto 50 un gol de Rubén Baraja, alegando que éste había hecho falta antes de disparar. Hasta allí, La Roja era ampliamente superior a su rival. El 0-0 fue el resultados de los 90 reglamentarios.  En el segundo minuto de la prórroga, el colegiado le anula esta vez un tanto a Morientes (que hubiese sido de Oro), por considerar equivocadamente que el balón conducido por Joaquín junto a la línea de fondo había salido. Además, en tres ocasiones corta desmarques del ex Betis (min. 99), Morientes (min. 110) y Mendieta (min. 113) por fuera de juego. Los dos primeros se habían quedado pie a mano ante el portero.

La prórroga acabó en el minuto 120, cuando España iba a lanzar su último saque de esquina. Los asistentes de Ghandour eran de Uganda y Trinidad y Tobago, algo más que sugerente en un cotejo de cuartos de final de un campeonato mundial. Así murieron las esperanzas de España, que aspiraba a más luego de la excelente Fase de Grupos (victorias a Sudáfrica, Eslovenia y Paraguay).

La Copa sería una vez más para Brasil de la mano de un Ronaldo goleador del torneo. Ocho tantos convirtió el ex Barcelona y Real Madrid, seguido en la lista de ‘pichichis’ por Rivaldo, con 5. Precisamente el número 10 de la Canarinha protagonizaría uno de los hechos más lamentables del campeonato al simular un pelotazo en la cara por parte de Hakan Unsal. El turco apenas si acertó a las rodillas del crack brasileño y eso le costó la expulsión. A Rivaldo le valió más tarde una multa económica.

La final ganado por los sudamericanos a la Alemania de Oliver Khan contó con una particularidad. No sólo que el entonces Bayern Munich recibió en ese séptimo partido dos de los tres goles encajados a lo largo del certamen. Sucede que una vez finalizado el encuentro, el portero se quitó los guantes y se sentó resignado en el área chica. Seguramente habrá meditado sobre su grotesco error que posibilitó uno de los goles de Brasil. Lo curioso del tema es que cuando se levantó, olvidó los guantes, caminó hacia el círculo central y, cuando se acordó, los fue a buscar. Enorme fue su sorpresa al no encontrarlos.

¿Qué había sucedido? Aníbal Pereira, un hincha brasilero que había ingresado al campo de juego a festejar el campeonato obtenido por el seleccionado carioca, los tomó “prestados” y huyó con el par bajo su remera. El hombre aseguró que los rematará en 2012, y es probable que se lleve una buena suma de dinero: si bien Brasil fue campeón, las atajadas de Khan le valieron ser la Bota de Oro.

LA NUEVA PORTADA EXCLUSIVA DEL MUNDIAL 2010. ¡ARDE LA COPA DEL MUNDO EN GOAL.COM!:

PARTIDOS Y GRUPOS EN EL MUNDIAL DE 2010. ¡TODA LA INFO LA TIENES AQUÍ!: