Andrea Stramaccioni, un inexperto campeón de Europa que llega al Inter de Milán

El nuevo entrenador nerazzurro no tiene experiencia en la élite, pero llega al banquillo tras haber conquistado la primera edición de la NextGen Series con el filial
Por Jesús Garrido.-

Es una época oscura, una nube negra se ha instalado sobre la zona más nerazzurra de San Siro y no deja ver el camino del triunfo al Inter de Milán. Cuando todo parece ir a peor, sin remedio alguno, ha aparecido una luz, una nueva esperanza, como diría George Lucas. Dieciocho chavales que apenas superan la mayoría de edad devolvieron la sonrisa a la afición interista llevando a su equipo a la gloria en la primera edición de la NextGen Series, competición que corona a la mejor cantera de Europa. Esos jóvenes talentos que anhela el Inter estaban liderados por un hasta hace unos días desconocido entrenador que vivía los días previos al momento más importante de su corta carrera deportiva. Su nombre es Andrea Stramaccioni.

Amante del fútbol desde muy temprana edad, Stramaccioni no tuvo fortuna en su etapa como futbolista profesional. Justo cuando consiguió dar el salto a la élite del fútbol italiano con un contrato con el Bolonia, aunque fuera en la Serie C1, una gravísima lesión de rodilla le impedía jugar y tuvo que abandonar la práctica de su amado deporte con apenas 18 años.

Sucedió durante la temporada 1994-95. Siempre quiso seguir ligado al mundo del fútbol y se convirtió en entrenador de las categorías inferiores del Romuola, equipo en el que empezó como jugador. Tras varios años haciendo una gran labor, la Roma se fijó en él y le dio una oportunidad. No desaprovechó los seis años con el equipo giallorosso, hasta que el verano pasado lo llamó el Inter de Milán, que le ofreció encargarse de su equipo juvenil.

Stramaccioni llegaba a Milán con la obligación de hacer un gran papel en la Lega Primavera Pro, y hasta que ha dejado su puesto, colocó a su equipo líder del grupo B (la Lega Primavera se divide en tres grupos de 14 equipos) a falta de cuatro jornadas para el final del campeonato. La decepción de caer en los penaltis de los octavos de final de la Coppa contra la Fiorentina la compensó sobremanera en la NextGen Series, llevándose la final también desde los once metros.

El idilio europeo de los chavales de Stramaccioni no comenzó demasiado bien, de hecho, todo lo contrario. El Tottenham Hotspur vapuleó al Inter en el primer partido de la fase de grupos por un doloroso 7-1. El técnico romano consiguió que sus jugadores no se vinieran abajo y se clasificó para las eliminatorias como segundo de grupo, por detrás de los ingleses.

La estrella del equipo era Samuele Longo, que a la postre sería el máximo goleador del Inter con cinco tantos. El delantero véneto marcó el gol que dio el al Inter a las semifinales del torneo en un duro partido contra el Sporting de Portugal. El propio Longo abrió el marcador de la penúltima ronda ante el Olympique de Marsella, que no fue rival para el equipo de Stramaccioni.

Y llegó la gran final. El rival, el Ajax de Ámsterdam, una de las canteras más respetadas del panorama europeo. Longo puso en ventaja a su equipo poco antes del descanso, pero Stefane Denswil empató para los ajacied. No hubo más goles y el partido se decidió desde el punto fatídico, donde los holandeses fallaron dos lanzamientos, mientras que los italianos acertaron sus cinco intentos, por lo que Andrea Romano, capitán de la Primavera del Inter, se convertía en el primer jugador en levantar el trofeo de la NextGen Series. Stramaccioni era campeón de Europa.

Su nombre, de la noche a la mañana, fue ganando fama en el mundillo futbolístico italiano, pero lo que no se podía sospechar era que, justo el día después del triunfo con sus chicos, se convertiría en el entrenador del Inter de Milán, el Inter de los mayores. Claudio Ranieri no sobrevivió a la derrota en el Derby d’Italia contra la Juventus y Massimo Moratti, presidente de la entidad, decidió confiar el rumbo de su equipo al bueno de Stramaccioni.

En la rueda de prensa de su presentación, Stramaccioni aseguró que, a pesar de no tener experiencia en la élite “no me asusta el reto”, aunque sí admitió que “la plantilla del primer equipo está a años luz” de la que él había entrenado hasta el momento. Demostró ser un hombre con las ideas fijas, ni siquiera la intromisión de Mario Balotelli en la sala de prensa cambió su gesto serio y concienciado con el objetivo que tiene por delante.

"Llego al Inter para aplicar mis ideas, que son las que me han traído hasta aquí, con humildad, pero con seguridad", aseveró. Su intención no es la de enseñar a jugar al fútbol a sus nuevos pupilos porque "son campeones que no necesitan aprender nada", sino que quiere transmitirles su "manera de jugar".

No le teme a la posibilidad de quemarse en el banquillo nerazzurro, dice sentirse "confiado" en que sacarán buenos resultados. Su objetivo es harto complicado: conseguir un puesto casi imposible en la Champions o, como mínimo, meterse en la no menos complicada Europa League.

De su labor en los próximos dos meses depende su futuro en el Inter. Moratti confía en él, pero también tiene en mente a otros entrenadores con más caché. La cuenta atrás ha comenzado, Stramaccioni comienza su lucha contra el Genoa para cumplir el dicho de que a entrenador nuevo, victoria segura.