Lo que para River era un flojo partido en el que no encontraba los caminos, se solucionó en menos de 10 minutos con algo de fortuna y también de improvisación. Porque después del tanto de Sebastián Boselli con el rostro, llegó la bomba de Nicolás Fonseca.
El uruguayo, a 35 metros del arco, vio al arquero de Táchira algo adelantado y, con la pelota picando, sacó un tremendo remate que Araque no alcanzó a desviar en el retroceso y se transformó en el 2-0.