Inmediatamente después de la muerte del líder del cártel, estalló la violencia en toda la región. Según los informes, los miembros del cártel incendiaron vehículos y bloquearon las principales carreteras en casi una docena de estados mexicanos, lo que supuso una pesadilla logística tanto para los equipos como para los aficionados. Estos «narcobloqueos» son una táctica habitual utilizada por los grupos criminales para obstaculizar el movimiento de las fuerzas de seguridad, pero a menudo provocan la paralización total de las vías de transporte civiles.
A pesar del caos, algunos eventos deportivos están intentando continuar según lo previsto. Se espera que el Abierto de México, un torneo de tenis de la ATP que se celebra en Acapulco, Guerrero, comience el lunes. Los organizadores emitieron un comunicado el domingo en el que afirmaban que «el torneo continúa con normalidad».
Sin embargo, el mundo del fútbol permanece en alerta máxima mientras la situación de seguridad sigue evolucionando, y los responsables de la liga dan prioridad a la seguridad de los jugadores y los espectadores por encima del calendario nacional.