El principal obstáculo es el precio: el Marsella pide unos 50 millones de euros por su delantero estrella, cuyo contrato vence en 2029. Además, el United conserva un porcentaje significativo de cualquier futura venta, por lo que no habrá descuento. Aunque la Roma tiene buena relación con el club francés, la familia Friedkin debe equilibrar las cuentas para afrontar el fichaje. Por eso, los centrocampistas Manu Koné y Matías Soule podrían salir. Su traspaso aportaría el dinero necesario para pagar los 50 millones de euros y cumplir con las normas financieras.