Si las cosas hubieran sido diferentes el verano pasado, Cesc Fábregas habría sido el entrenador del Inter, y no Chivu. El español era uno de los principales objetivos del Nerazzurri, pero decidió quedarse en el Como una temporada más, y hasta ahora le ha ido bastante bien, ya que el equipo de Fábregas ha llegado a las semifinales de la Coppa Italia y sigue luchando por terminar entre los cuatro primeros de la Serie A.
La derrota de la Juve, junto con el empate de la Roma con el Nápoles, abrió aún más las puertas al Como, pero no supo aprovecharlo y cayó por 2-1 en casa ante una Fiorentina en apuros, con Álvaro Morata recibiendo una tarjeta roja en los últimos minutos.
«Me molesta no haber podido ayudar a los chicos a comprender la importancia del partido. Les mostré mi experiencia como futbolista durante la semana, quizá demasiado, pero no fue suficiente», declaró Fábregas tras el partido. «La segunda parte no fue un partido de fútbol. Dejando eso de lado, el partido hay que ganarlo con la motivación y la energía adecuadas.
Me siento mal como entrenador, porque hoy no he sido capaz de transmitir esto a mis jugadores. Quizás estaba en nuestras cabezas. Cometimos un error en nuestra actitud, tenemos que mostrar más ganas. No me gustó mucho la primera parte y, repito, la segunda parte no fue un partido de fútbol».
La derrota deja al Como a seis puntos del cuarto clasificado, el Roma, con partidos contra el Milan y la Juve esta semana que probablemente decidirán si el objetivo europeo es realista para lo que queda de temporada.