Cada cuatro años, algunos de los mejores jugadores del mundo tienen la chance de exhibir su fútbol en la vidriera más grande e importante de todo el planeta: la Copa del Mundo.
Si bien no todos logran sacarle el mismo provecho, el Mundial suele ser la plataforma ideal para que los futbolistas se den a conocer a nivel global, incrementen su valor o se consagren definitivamente.
Uno de los mejores ejemplos de ese tipo de casos es James Rodríguez. Después de brillar en Brasil 2014, certamen en el que además terminó como máximo goleador, el colombiano fue uno de los jugadores que más se revalorizó. Según informó en ese momento la consultora brasileña Pluri, el entonces crack del Monaco incrementó su valor de mercado en un 44%, ubicándose así como el sexto jugador mejor valorado del torneo con un precio de unos 53,6 millones de euros. De hecho, días después de la eliminación de Colombia, se confirmó su salto al Real Madrid a cambio de € 60 millones.
Pero el cafetero no fue el único que aprovechó aquella cita mundialista. Delante y detrás de James hubo otros apellidos importantes que elevaron su cotización.




















