La mala racha reciente del Arsenal le ha hecho desperdiciar lo que en su momento fue una cómoda ventaja en la cima de la tabla. En ocasiones parecía un paseo, aunque su ventaja no lo reflejaba, ya que nadie en la división podía hacerle sombra a la implacabilidad y consistencia de los londinenses del norte. Semana tras semana encontraban la manera de ganar, pero ahora la situación es muy diferente.
Un invierno de descontento en el Emirates significa que, sin tener que hacer nada destacable, el Manchester City se encuentra ahora a solo dos puntos del líder, tras su victoria sobre el Newcastle el sábado (conservará un partido menos tras los encuentros de este fin de semana), y su inteligencia y experiencia lo convierten en una gran amenaza.
Qué momento tan oportuno para el derbi del norte de Londres: el Arsenal viaja el domingo a la capital en una situación en la que no puede permitirse más tropiezos en su intento por poner fin a una agonizante espera de 22 años para levantar el trofeo de la Premier League. El Tottenham, por su parte, estará decidido a que el enfrentamiento sea el catalizador para que su viejo rival «se acobarde» de verdad esta vez.









