El Tottenham afronta unas semanas decisivas, con el entrenador Igor Tudor bajo una presión cada vez mayor para obtener resultados positivos en sus próximos partidos contra el Atlético de Madrid y, lo que es más importante, contra el Liverpool, el antiguo equipo de Solanke, en los próximos siete días. La posibilidad de que el club caiga a la segunda división por primera vez en 49 años es ahora una cruda realidad para la directiva.
Tras la derrota del jueves ante el Crystal Palace, que les dejó a solo un punto del West Ham United, decimoctavo clasificado, y ante la perspectiva de descender por primera vez en medio siglo, Solanke declaró: «Acabamos de tener una conversación importante. Sabemos que la posición en la que nos encontramos no es, desde luego, la que queremos, así que tenemos que averiguar cómo salir de ella lo antes posible».