No está del todo claro qué se dijo y a quién en el vestuario durante el enfrentamiento entre San Diego FC y Houston Dynamo en la víspera de los playoffs del año pasado. Lo que sí se sabe es esto: casi tres meses después, el club confirmó que su estrella, Chucky Lozano, estuvo involucrado en lo que describieron como una “altercación verbal”. Ese incidente lo dejó fuera del XI inicial durante toda la postemporada de San Diego, que terminó con una derrota en las Finales de Conferencia. Ahora, el club ha anunciado que Lozano —su Jugador Designado más destacado— se marchará el viernes.
“Hemos mantenido numerosas conversaciones con Hirving y sus representantes durante la temporada baja y el año pasado”, dijo el director deportivo Tyler Heaps a los medios. “Le comunicamos que no formará parte de nuestro plan deportivo en el futuro. Esta no fue una decisión tomada a la ligera.”
La cadena de causas y efectos sigue siendo algo confusa. Lo que sí es evidente es el resultado: San Diego siguió adelante, pareció funcionar sin él y ahora parece decidido a cortar todo vínculo con el jugador. Lozano sigue entrenando, pero ya no es central en los planes del club.
El episodio deja una imagen negativa para casi todos los involucrados. San Diego invirtió mucho; Lozano vio cómo se esfumaba la oportunidad de cerrar su capítulo de manera exitosa; y Tyler Heaps, quien gestionó la contratación que definió el lanzamiento del club, tendrá este acuerdo ligado a su trayectoria profesional.
Claro que Lozano produjo goles y asistencias. Pero, al final del día, los resultados, el impacto en el equipo y la imagen pública pesan más para los Jugadores Franquicia. Su incapacidad de cumplir con las expectativas, sumada a su inminente salida, deja su etapa en el sur de California muy por debajo de lo esperado para todas las partes.

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