El partido crucial por el descenso entre Rayo Vallecano y Real Oviedo fue suspendido apenas cuatro horas antes del saque inicial previsto, debido a que las inclemencias meteorológicas dejaron el césped de Madrid impracticable. El Oviedo, por su parte, mostró comprensión por la difícil situación de sus rivales vallecanos, quienes desde hace tiempo mantienen disputas con el presidente del Rayo, Raúl Martín Presa, por el estado del Campo de Fútbol de Vallecas y sus instalaciones de entrenamiento.
Sin embargo, el Oviedo, colista de LaLiga a seis puntos del Rayo, que ocupa la 18.ª posición, ha presentado una solicitud formal ante la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para que el partido se les dé por ganado, argumentando que no se siguió el protocolo correcto.
"Vamos a pelear por los tres puntos, no porque nos guste ganarlo en el despacho, sino porque creemos que se nos está tratando injustamente", declaró el presidente del club, Martín Peláez, a Cadena SER. "Hemos sufrido decisiones arbitrales polémicas en ocho o nueve partidos y siempre hemos apoyado y sumado, pero llega un momento en el que uno tiene que decir ‘basta’. Ya hemos pagado el peaje de ser el equipo recién ascendido.
"Nuestra intención siempre es competir en el campo, pero cuando no se cumplen los reglamentos, tiene que ser igual para todos. Con lo que nos estamos jugando, no estamos aquí para regalar nada; estamos para luchar por lo que nos corresponde".
Cuándo y cómo se resolverá el asunto sigue en el aire, pero lo que queda claro es que se trata de un embrollo administrativo del que el fútbol español podría haberse ahorrado, con Santi Cazorla entre los que criticaron duramente a las autoridades tras el controvertido aplazamiento del sábado.
"La realidad es que LaLiga está a años luz de la Premier League en todos los sentidos", escribió el excentrocampista del Arsenal en X.