La reorganización del cuerpo técnico se puso en marcha tras la marcha de Maresca el día de Año Nuevo, lo que llevó al Chelsea a recurrir a su club hermano, el Estrasburgo, para buscar un sucesor dentro de la estructura de propiedad compartida de BlueCo. Aunque Rosenior disfrutó de una productiva etapa de 18 meses en Francia, en la que finalmente llevó al Estrasburgo a competir en Europa, no dudó en aprovechar la oportunidad de dirigir al Chelsea, confirmando el acuerdo poco después del empate de despedida contra el Niza.
La transición supuso un periodo de cambios significativos para ambos equipos, ya que Rosenior llegó a Stamford Bridge con un contrato de cinco años y medio, junto con personal clave como Kalifa Cisse y Justin Walker. Sin embargo, a pesar de su estrecha relación laboral con el segundo entrenador, Filipe Coelho, este último decidió no seguir al entrenador jefe a Londres. Para Coelho, aunque el atractivo profesional del Chelsea era evidente, consideró que no era el momento adecuado para otro cambio y decidió mantener la estabilidad en el Estrasburgo bajo el nuevo régimen.