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FBL-AFR-2025-MATCH 52-SEN-MARAFP

Escándalo en la final de la Copa Africana de Naciones con Pape Thiaw abucheado y pedidos de renuncia

  • El caos en la sala de prensa obliga a Thiaw a salir

    La rueda de prensa posterior al partido en el Estadio Príncipe Moulay Abdellah se convirtió en un auténtico caos apenas unos minutos después de comenzar, reflejando el clima tenso que ya se había vivido al final del tiempo reglamentario. Pape Thiaw, técnico de Senegal y protagonista de la dramática victoria por 1-0 en tiempo extra, llegó a la sala de medios con la intención de hablar sobre la resiliencia y el orden táctico de su equipo. Sin embargo, se encontró con un ambiente completamente hostil.

    Al tomar asiento, un amplio grupo de periodistas marroquíes comenzó a abuchearlo e insultarlo, molestos por su actuación durante la jugada más polémica del encuentro. En respuesta, la delegación de prensa senegalesa que viajó al torneo se levantó para aplaudir y vitorear a su entrenador, generando un estruendo que hizo imposible continuar con la sesión. Testigos describieron el ambiente como “tóxico”, con discusiones y enfrentamientos verbales entre ambos grupos de medios.

    Ante la falta de respeto y de control en la sala, Thiaw esperó unos instantes para ver si la situación se calmaba. Pero al comprobar que los oficiales no lograban imponer orden, el entrenador decidió levantarse y abandonar la conferencia sin dar declaraciones.

    Su salida dejó numerosas preguntas sin responder sobre el controvertido abandono previo del partido, pero terminó simbolizando el desenlace caótico de una final que ya se había salido de control.

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  • Senegal emerge victorioso en la final controversial

    El origen de la hostilidad hacia Pape Thiaw estuvo en su decisión inédita de ordenar a sus jugadores que abandonaran el campo durante el tiempo de descuento. El encuentro se volvió altamente polémico cuando el árbitro congoleño Jean-Jacques Ndala señaló un penalti a favor de Marruecos en el minuto 95 tras la revisión del VAR. La falta fue sancionada por un jalón del lateral senegalés El Hadji Malick Diouf sobre Brahim Díaz, apenas instantes después de que Senegal viera anulado su propio gol, lo que desató la indignación en el banquillo de los Leones de la Teranga.

    En unas imágenes que seguramente derivarán en sanciones por parte de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), Thiaw retiró a su equipo del partido en señal de protesta. El conjunto senegalés se marchó por el túnel, dejando a los jugadores y autoridades marroquíes desconcertados sobre el terreno de juego durante casi 15 minutos. Solo la intervención de referentes como Sadio Mané logró que Senegal regresara y terminara el encuentro.

    Cuando el juego se reanudó, la tensión alcanzó su punto máximo. Marruecos tuvo la oportunidad de coronarse campeón, pero Brahim Díaz falló su penalti al intentar una definición a lo Panenka, que fue detenida con facilidad por el portero Edouard Mendy. Esa acción cambió el ánimo del partido: debilitó a Marruecos y fortaleció a Senegal, que finalmente se llevó el título gracias al gol decisivo de Pape Gueye en el cuarto minuto del tiempo extra.

    Tras el partido, Thiaw ofreció disculpas en declaraciones a BeIN Sports:
    “No estuvimos de acuerdo con la decisión, eso es todo. Después de reflexionar, no me gustó haber pedido a mis jugadores que salieran del campo. Le pido disculpas al fútbol. A veces se reacciona en el calor del momento. Ahora aceptamos que los errores arbitrales pueden ocurrir. No debimos hacerlo, pero ya está hecho. Pedimos disculpas”.

  • Regragui instado a dimitir mientras los anfitriones se derrumban

    Mientras Pape Thiaw era objeto de críticas por su polémica decisión, su homólogo marroquí, Walid Regragui, enfrentó otro tipo de presión. A pesar de haber llevado a Marruecos a una histórica semifinal del Mundial hace apenas tres años, el técnico de los Atlas Lions quedó bajo un fuerte escrutinio tras la derrota en casa. La prensa local, golpeada por otra oportunidad perdida, fue implacable con su análisis y cuestionó abiertamente su capacidad para llevar al equipo al título.

    Durante su comparecencia ante los medios, Regragui fue interrogado directamente sobre su continuidad. Un periodista incluso le preguntó sin rodeos cuándo pensaba renunciar, en un momento especialmente tenso para un entrenador que elevó el prestigio del fútbol marroquí, pero que esta vez se quedó a un paso de la gloria continental.

    Regragui, sin embargo, se mostró firme y rechazó dimitir. En lugar de ello, criticó la actitud del técnico senegalés: “La imagen que mostró África hoy es un poco vergonzosa. Cuando un entrenador ordena a sus jugadores abandonar el campo… eso no honra al continente. Siempre hay que mantener la clase, tanto en la derrota como en la victoria. Lo que hizo Thiaw esta noche no fue elegante. Detuvimos el partido frente al mundo entero durante al menos diez minutos”.

    Sobre el penal fallado por Brahim Díaz, añadió: “Creo que hubo demasiado tiempo antes de que ejecutara el penal, y eso seguramente lo afectó. La interrupción no ayudó, aunque no es una excusa. Así decidió patearlo y debemos aceptarlo”.

    Así, entre críticas, tensión y recriminaciones cruzadas, la final dejó una profunda herida en el entorno marroquí y una noche marcada por el caos.

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    Una noche de infamia y gloria en Rabat

    La victoria le dio a Senegal su segundo título continental, confirmando a los africanos occidentales como la gran potencia del fútbol africano en la era moderna. En la cancha, la euforia de los jugadores contrastó con el ambiente cargado de tensión que dominaba tanto las gradas como la sala de prensa.

    Para Marruecos, en cambio, la espera por el título continúa. El país había apostado fuerte por este torneo, invirtiendo en infraestructura y modernización de estadios como preparación para la Copa del Mundo de 2030 que organizará junto a España y Portugal. Caer en casa, tras fallar un penal en el tiempo de descuento y recibir el golpe final en la prórroga, representa un duro golpe anímico que podría dejar secuelas por años.

    Las consecuencias de esta final prometen extenderse más allá del resultado. La CAF ya evalúa posibles sanciones contra Pape Thiaw y la federación senegalesa, por lo que la polémica seguirá generando titulares incluso después de que el trofeo haya abandonado Rabat.

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