Además del caso Mastantuono, el club también intentó limpiar el nombre de Aurélien Tchouaméni después de que el centrocampista francés recibiera una tarjeta amarilla durante el mismo partido. El club argumentó que el jugador había jugado claramente el balón primero y que el contacto posterior con el rival del Getafe fue simplemente una consecuencia inevitable de la naturaleza física del juego. Sin embargo, el comité no se dejó convencer por las pruebas videográficas proporcionadas por el club de la capital y decidió mantener la sanción.
La resolución del Comité Disciplinario estableció que la sanción se mantiene, aunque, afortunadamente para el exjugador del Mónaco, la tarjeta amarilla no conlleva una suspensión inmediata, ya que no activa un ciclo de sanciones. Aun así, el rechazo de la apelación se suma a una semana frustrante para la directiva del Real Madrid, que considera que sus jugadores fueron objeto de un trato injusto durante el derbi local. Ahora, la atención se centra en cómo se adaptará la plantilla a las ausencias forzadas en la línea defensiva.