El momento en que se han producido estos incidentes es especialmente delicado, dado el clima que rodea al fútbol español en los últimos tiempos. La tensión ya era alta de cara al partido de vuelta tras un polémico encuentro de ida en Lisboa, en el que surgieron acusaciones de insultos racistas contra Gianluca Prestianni, del Benfica, y Vinicius Junior, estrella del Real Madrid. El Real Madrid ha defendido públicamente a Vinícius Júnior con firmeza durante la última semana, lo que hace que su postura de tolerancia cero ante este último incidente sea coherente con sus recientes mensajes.
Al actuar a los pocos minutos del saludo televisado, el gigante español ha enviado un mensaje claro de que el discurso de odio y los símbolos extremistas no tienen cabida en su estadio. Mientras el equipo celebra su pase a octavos de final, la atención administrativa se centra en garantizar la expulsión definitiva del miembro en cuestión. El mundo del fútbol espera ahora a ver si la UEFA impone más sanciones, ya que el organismo rector está revisando los informes sobre los disturbios tanto dentro como fuera del estadio.