Sin duda, tiene pocas opciones en ataque, pero eso no es culpa suya, sino de sus jefes, que no ficharon a un sustituto de Luis Díaz, ni en verano ni en invierno, un descuido que se ve agravado por el impacto instantáneo, como era de esperar, de Antoine Semenyo en el Manchester City.
Sin embargo, Slot fue contratado por su capacidad para sacar el máximo partido a los recursos de los que disponía. Lo hizo en el Feyenoord. Y lo hizo durante su primer año en el Liverpool. Pero ya no lo está haciendo.
Puede que se hayan cometido errores en el mercado de fichajes, y ninguno mayor que el de dejar escapar a Marc Guehi, pero una plantilla de esta calidad no debería estar por detrás del Manchester United y el Aston Villa en la tabla.
Sin embargo, el Liverpool está pagando el precio inevitable de empezar y terminar los partidos de forma regular, y eso es responsabilidad del entrenador, se mire como se mire. O bien no está inculcando a sus jugadores la importancia de jugar con intensidad desde el primer pitido, o simplemente ya no le escuchan.
El resultado final es que un equipo que solo ha marcado cinco goles en la primera media hora de 29 partidos de la Premier League esta temporada a menudo acaba teniendo que forzar la situación en los últimos 15 minutos, lo que provoca una pérdida total de forma y compostura, normalmente causada por la sustitución de uno de los centrales (Ibrahima Konate).
No es casualidad que el Liverpool haya perdido puntos en el tiempo de descuento en siete ocasiones, batiendo así el récord de goles encajados en el minuto 90 o posteriores.