Según relató el periodista Augusto César, el gran problema ocurrió el viernes, en la mañana siguiente a los festejos de cumpleaños del Pipa, realizado la noche anterior con la presencia de varios jugadores del plantel y apenas 24 horas después del empate ante Fortaleza que lo privó de alcanzar el primer puesto del Grupo D en la Copa Sudamericana.
Al llegar al entrenamiento, el entrenador observó que varios jugadores se encontraban en kinesiología y, tras interrogar al delantero, la respuesta fue "Noches alegres, mañanas tristes". Lógicamente, eso desató el enojo y de forma inmediata dispuso apartarlo de la práctica y bajarlo del viaje para enfrentar a Central Córdoba.