Aunque Ronaldo marcó 101 goles en 134 partidos, Paratici cree que esa fiabilidad generó una falsa sensación de comodidad en sus compañeros. En vez de motivar al equipo a más, su presencia permitió que otros, ya con muchos títulos, bajaran el ritmo.
Paratici lo resumió así: «El problema era que, al marcar un gol por partido, Cristiano se lo ponía demasiado fácil a sus compañeros, que ya habían ganado tanto. Por eso cambiamos de entrenador, para intentar dar un giro».