En el aspecto deportivo, el partido supuso un hito personal importante para Pulisic, que fue titular por primera vez en más de un mes. El internacional estadounidense ha sido objeto de un cuidadoso seguimiento por parte del equipo médico tras sus recientes problemas físicos, y su regreso al once inicial fue muy bien recibido por la afición milanista.
A pesar de la emoción que rodeó al lanzamiento de la equipación y la presencia de un invitado famoso, la tarde terminó con frustración para el equipo local, que tuvo dificultades para encontrar su ritmo frente a un Parma muy disciplinado.
El ambiente festivo se vio empañado por una decepcionante derrota por 1-0, un resultado que deja las aspiraciones del Milan al título pendiendo de un hilo y que pone fin a su racha de 24 partidos sin conocer la derrota en la Serie A. La derrota significa que ahora se encuentran a 10 puntos de su rival local y líder de la liga, el Inter de Milán, a falta de solo 12 partidos para el final de la temporada. Aunque el lema «el caos es orden» puede tener eco en el mundo de la moda, los rossoneri tendrán que encontrar la manera de poner más orden en el campo si quieren recuperar la desventaja en la parte alta de la tabla.