"Manotazo" de Solari a la crisis del Real Madrid
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El equipo blanco confirma su recuperación con la tercera victoria seguida. Doblete de Benzema, otra asistencia de Vinicius y Bale rompió su sequía

El Real Madrid es otro. Ya sea por el efecto Solari, por el calendario, por la flor, o por todo a la vez. Pero es otro. Afortunadamente para el madridismo, que estaba hastiado ya de verle arrastrándose ante el primer rival que se le plantaba enfrente. Había llegado un momento en que todos le miraban ya a los ojos, como si no se tratara del vigente tricampeón de Europa, el del parche de las trece Champions League en la manga. Y en apenas diez días, el técnico argentino ya ha mejorado a Julen Lopetegui: tres victorias consecutivas, once goles a favor y ninguno en contra. Un balance que todavía no se había visto esta campaña hasta que el pasado 29 de octubre Solari tomó las riendas del Real Madrid. Y le dio la vuelta a la situación como a un calcetín.

Los primeros instantes le costó dominar al Viktoria Plzen, eso sí. El Doosan Arena apretó a los blancos como si fuera el mismísimo Camp Nou, y los visitantes dejaron entrever los nervios que encierra la presión de la presente situación. Sufría Courtois -que fue la elección de Solari para la Champions-, Nacho llegó a darle a su propio larguero sin querer, mientras que Ramos le dejó impreso su codo a Havel en la nariz, no sabemos si queriendo. Diez minutos, y el Real Madrid parecía el debutante en la Champions League. Eso sí, la sangría se detuvo precisamente ahí, con Havel doliéndose sobre el césped. Lo que anteriormente hubiese durado noventa minutos, esta vez apenas duró diez. 

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Benzema fue el que se encargó de dar un golpe encima de la mesa, recordando a todos que los peores tiempos ya pasaron en la Casa Blanca. Que el Real Madrid está en vías de resucitar y no podía ni pensaba dilatarlo más en el tiempo. Que las estrellas son las que van de blanco. El gol del ‘9’ fue demoledor además, recortando a dos jugadores en velocidad para ‘matar’ al portero en el mano a mano. Un golazo. Un mensaje contundente. Un aviso a navegantes. El Viktoria lo entendió a la perfección.

Y es que una vez se rompió el empate a cero, el Real Madrid se creció como hacía tiempo que no se le veía. Dos minutos después, Casemiro cabeceó a gol un córner (0-2). En el minuto 36, Benzema volvió a marcar en boca de gol tras un córner botado en corto y la cesión de Bale (0-3). Y todavía antes del descanso, el propio jugador galés marcó desde el segundo palo a un centro de Reguilón (0-4). Dos meses después de su último gol, el expreso salía por fin de la estación. Era la tormenta perfecta. El mismo equipo que había registrado la segunda peor sequía de toda la historia del club, sumaba su décimo gol en los últimos dos partidos y medio. A una media de un tanto cada veintidós minutos. Una revolución primorosa.

La segunda parte, ya con el marcador muy a favor, fue momento para los blancos de contemporizar el resultado. De degustar una victoria peleada. Momento para reverdecer viejas sensaciones, cuando dominaba con puño de hierro en Europa. Irónicamente, hacía apenas dos semanas que el Viktoria Plzen estuvo a punto de lograr la machada en el Santiago Bernabéu (2-1). Parece que ha pasado un mundo desde entonces. Pues mientras tanto, este miércoles en el Doosan Arena, Kroos rubricaba la goleada con un quinto gol de preciosa vaselina a pase del precoz debutante Vinicius (que ha participado en cuatro goles en apenas ocho días). El Real Madrid es otro. Y Solari sigue sumando puntos para quedarse permanentemente en el banquillo tras este manotazo en toda regla a la crisis blanca.

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