A Boca lo traicionaron las individualidades y Tigre se quedó con toda la gloria en la Copa Superliga
Prensa Tigre oficial
El Xeneize falló en su área y en la contraria y el Matador no lo perdonó. Con el título, el equipo de Victoria se clasificó para la Copa Libertadores.

Boca no superó desde lo futbolístico a Argentinos Juniors, en los cuartos de final. Pero la diferencia de pedigree entre los planteles terminó de inclinar la balanza en una serie en la que el Bicho tuvo las mejores situaciones de gol, pero el Xeneize fue el que marcó la diferencia en su cancha. Tampoco el equipo de Gustavo Alfaro fue más que Vélez, en la semifinal. Pero Esteban Andrada se hizo enorme durante los partidos y fue decisivo en la tanda de los penales, donde otra vez la categoría individual azul y oro pesó más que el empuje de los pibes del Fortín.

En la final contra Tigre, en cambio, Boca fue muy superior a su rival, al que le manejó la pelota durante la mayor parte de los 90 minutos y al que le generó más de media docena de situaciones concretas de gol. Pero esta vez no sólo no apareció un nombre al rescate, sino que fueron las propias individualidades las que le complicaron la vida al conjunto de la Ribera. Y el Matador, que no hizo demasiados méritos propios durante la noche cordobesa, se quedó con toda la gloria.

Falló Andrada en el primer gol del Matador, en el que era el primer remate que recibía en la tarde noche. Falló la defensa, que quedó mal parada con el equipo volcado en ataque en la acción que terminó en el penal de Carlos Izquierdoz (un jugador que no es la primera vez que comete errores importantes en un partido clave). Falló y falló y volvió a fallar Darío Benedetto, que pudo haber puesto el 1-0 cuando el Xeneize mejor jugaba en el primer tiempo pero remató al palo y después desaprovechó otras cuatro ocasiones que podrían haber significado el descuento. Falló Mauro Zárate, que no le acertó al arco en ninguno de los dos tiros libres de frente al arco con los que contó. Falló Carlos Tevez, que nuevamente no gravitó en un encuentro decisivo. Y falló el entrenador, que no encontró respuestas desde el banco y volvió a sacar a Sebastián Villa a la primera de cambio, cuando el colombiano era el más desequilibrante de su equipo.

Sería injusto, sin embargo, quitarle el mérito a un Tigre que llegó a este certamen después de haber descendido a la B Nacional y no se achicó frente a ningún rival. Si bien en el Kempes no jugó su mejor encuentro y se vio ampliamente dominado por su rival, el equipo de Néstor Gorosito supo pegar en los momentos justos y tuvo el temple necesario para aguantar los ataques de un Boca que jugó todo el segundo tiempo completamente plantado en el campo del Matador. En definitiva, el equipo de Victoria tuvo su merecido premio y se clasificó a la Copa Libertadores 2020, sin polémica alguna.

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