El Monumental jugó al ritmo de la bronca y la ilusión
Amilcar Orfali/Getty Images
Mientras había un partido adentro de la cancha, las tribunas tuvieron protagonismo exclusivo con la final de la Copa como único tema.

"Vamos vamos los pibes" es uno de los cánticos clásicos de todas las hinchadas, cuando el equipo al que alientan está compuesto por jugadores juveniles. Pero ni siquiera el gol del pibe Moya, que miró al cielo y casi entre lágrimas celebró el 3-1, motivó a entonarlo a los simpatizantes de River, que asistieron al Monumental con la final de la Copa Libertadores como única cuestión importante.

La noche en la que recibió a Gimnasia, el mismo que lo eliminó de la Copa Argentina el miércoles y también presentó un equipo alternativo, vibró al compás de la caótica situación que vive el Millonario desde el mediodía del sábado 24 de noviembre, cuando el micro de Boca fue apedreado en Libertador y Lidoro Quinteros y nada volvió a ser igual.

Banderas al revés, descontento con la CONMEBOL, insultos a Boca, canciones contra la barra brava fue el tenso clima que se respiraba mientras, adentro de la cancha, Santos Borré aprovechaba su suspensión internacional para meter dos goles, mientras Julián Álvarez y Cristian Ferreira confirmaban una vez más que ellos son el futuro del club.

De a poco, el enojo de los primeros minutos se transformó en expectativa y "que el domingo cueste lo que cueste tenemos que ganar" se transformó en el grito de guerra que hizo vibrar las tribunas. Ni el descuento del Lobo ni el tanto del final llamaron la atención. Tampoco las apariciones de Moya o el debutante Beltrán. Las miles de cabezas estaban ya en el Santiago Bernabéu el próximo domingo. Pero nada de todo esto hará olvidar a muchos de los pibes que tuvieron su noche.

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