Lopetegui tampoco supo ganar en Luzhniki
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El Real Madrid se estrella ante el CSKA (1-0), que marcó en el minuto 1. Carvajal, otro lesionado, y tres palos. Goncharenko tenía razón…

Si Lopetegui monta un circo, le crecen los enanos. Es así. O al menos, es lo que pudieron pensar todos los que estuvieran conectados al partido hoy. Se jugaba mucho el Real Madrid. Y se jugaba mucho también Lopetegui en Moscú por la credibilidad de su proyecto. Con lo que peor le venía era un gol en el primer minuto… como así fue. Mala entrega de Kroos, empanada de Varane y gol de Vlasic cuando había aficionados aún en los tornos de entrada. Y por si no fuera suficiente, a la media hora de partido, Carvajal pedía el cambio con molestias en el gemelo izquierdo. Se acababa de recuperar de una lesión, y Sergio Ramos estaba descansando en su casa de Madrid, con lo que tuvo que debutar Odriozola para hacer dupla en el otro lateral con el también debutante Reguilón. Y 1-0 en el marcador. Y Bale, Isco y Marcelo también descartados por distintas dolencias. Los enanos, haciendo fila a la entrada del circo del técnico madridista.

Lástima esa pájara inicial de los blancos para sus propios intereses. Porque el empuje inicial del CSKA se difuminó pronto como las burbujas del cava. Pero ya con 1-0 en el marcador y el apoyo de un Luzhniki al borde del lleno. Con lo que no se ruborizaron ya lo más mínimo en meterse más y más en su campo hasta ejercer casi de escoltas permanentes de Akinfeev ante la abrumadora posesión del Real Madrid. Eso sí, un dominio sin goles. Pocos disparos francos, y los pocos que tuvo los repelió la madera. Uno tras un disparo de Casemiro, y otro a testarazo de Benzema. Eran las once de la noche en Moscú al descanso y la lista de enanos crecía y crecía.

Desde el banquillo se lo estaban oliendo al igual que los aficionados. Tal es así que, con media hora aún de partido, Lopetegui agotó todos los cambios dando entrada a Modric y Mariano en lugar de Casemiro y Lucas. El técnico se dejaba la garganta desde la banda mientras todo su arsenal disponible estaba ya sobre el césped. No había lugar a la derrota en Moscú, y el vasco lo sabía. Sus jugadores respondían en el verde con un abrumador dominio pero igual de nula claridad que en la primera parte. Es más, quitando un tiro envenenado de Ceballos, quizás el disparo más franco fuera precisamente del CSKA –de Bijol-, a cuarto de hora del final, despejado por Keylor no sin dificultades. La estrategia militar le estaba saliendo perfecta al equipo del ejército ruso desde el primer minuto. Literalmente.

Ya lo dijo el propio entrenador del CSKA en la previa: “quizás sea el mejor momento para medirse al Real Madrid”. Lopetegui aceptó el envite en rueda de prensa. Pero al final resultó que Goncharenko tenía razón. Ya fuera por la falta de efectivos, por falta de efectividad simplemente, o por la falta de estrella que muchos aventuraban en verano y que se ha hecho patente en las últimas semanas. De  hecho, Mariano la tuvo en su testa en el último minuto, pero volvió a estrellarse con el palo –el tercero-. Desde la espectacular victoria ante la Roma, nadie ha podido sellar la fuga de fútbol y victorias en el Real Madrid. Moscú era un lugar ideal para ello, pero está visto que Lopetegui, cuando por fin pudo jugar en Luzhniki, tampoco supo ganar en Rusia. 

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