Barcelona 2-0 Atlético de Madrid: Suárez y Messi dejan LaLiga sentenciada
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Dos goles en la recta final tras una exhibición de paradas de Oblak apartan al equipo de Simeone de la pelea por el campeonato doméstico.

Con siete jornadas aún por disputar para la conclusión del campeonato doméstico, Luis Suárez y Leo Messi han resuelto magistralmente una ecuación que brinda virtualmente el título de LaLiga para el Barcelona, que se ha quedado solo en la carrera tras vencer al Atlético de Madrid en el Camp Nou (2-0), metiendo once puntos de diferencia a los colchoneros, distancia casi insalvable y que presenta una hegemonía azulgrana en el fútbol español.

Pese al desenlace, el Atlético aguantó con estoicidad. Le costó un cuarto de hora entrar en juego. De entrada, no dejó muestras de poder ni querer competir de igual a igual contra los azulgranas. Capeado con éxito el temporal, con Messi participando por dentro y topándose constantemente con las marcas de Rodrigo y de Thomas, se entonó el equipo del ‘Cholo’ y apostó por la posesión de balón, con circulaciones largas a las que solo les faltaba la necesaria verticalidad. Su mejor momento coincidió con la tarjeta roja directa para Diego Costa, que dejó con uno menos a su equipo a la media hora de partido por proferirle insultos a Gil Manzano tras una decisión arbitral en un cuerpeo perdido contra Lenglet.

La expulsión del hispanobrasileño, la quinta que sufre el Atlético en sus últimas seis visitas en partido oficial al Camp Nou, condicionó el plan trazado por Diego Pablo Simeone. El cuatrivote fue la apuesta del bonaerense, fortificando la sala de mandos para cerrar los espacios a Messi y dando alternativas a Griezmann y Costa para que se centrasen en percutir los huecos a la espalda de los centrales. Se le desmontó el método al argentino y retocó los planes asentando a Thomas en el lateral derecho. Para entonces, Jordi Alba sacudió los cimientos rojiblancos estrellando un balón contra la madera y Oblak volvió a hacer el milagro al que acostumbra en cada partido sacando una prodigiosa mano a un disparo seco de Coutinho.

RECITAL DE OBLAK Y SENTENCIA FINAL

La superioridad numérica de los blaugranas terminó por hacerse de notar con el paso de los minutos. El Atlético, obligado a ir a tumba abierta por la necesidad de los tres puntos, optó por cerrar filas y espesó el partido para mantenerse con vida todo el tiempo que pudiese. La cercanía de la fecha europea, a cuatro días del duelo contra el Manchester United en Old Trafford, frenó el ímpetu de los de Ernesto Valverde, consciente de que LaLiga pende de un hilo y que todas las esperanzas están depositadas en la añorada Champions League. En resumen, todo el fútbol del Barça se sostuvo en la infinidad de excursiones en solitario que afrontó Messi, el único que nunca descansa, y que encontraban el mismo desenlace: las manos de Oblak.

Porque si el Barça, o mejor dicho Messi, no cerró el partido antes de tiempo fue simple y llanamente por el muro que levantó el guardameta esloveno en el Camp Nou. Corregía alocadamente Simeone el dibujo táctico, con Saúl exhibiendo un despliegue físico sin precedentes, formando planteamientos con los que mantener en pie a la tropa mientras asediaba el astro argentino, empeñado en cerrar la disputa del título. Los méritos de la resistencia caen meritoriamente en la cuenta personal de ‘Big Jan’, que cada jornada deja el convencimiento de que cualquier propuesta de ampliación de contrato que le presenten siempre se quedará pequeña en relación con sus servicios prestados.

Cargó Valverde en la recta final con Aleñá y con Malcom. Hizo lo propio el Atlético con la entrada de Morata, acercándose al gol por medio del balón parado y con Giménez en plan héroe de película. Y cuando todo parecía abocado a un cero a cero que no servía para nada a los madrileños, Luis Suárez se sacó de la chistera un golpeo con el interior ajustado a la cepa del palo ante el que nada pudo hacer Oblak. Cantaba el alirón, virtual, la grada del Camp Nou e instantes después Messi, por fin, resolvió marcando el 2-0. Ahí se le acabó la vida al Atlético de Madrid, único equipo que ha resistido la carrera por un título de Liga que tiene color blaugrana.


 

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