El Barcelona ha jugado cada una de las seis últimas finales de la Liga de Campeones femenina y ha ganado cuatro. El conjunto azulgrana ha desbancado al Lyon, el ocho veces campeón de Europa, para convertirse en la nueva fuerza dominante del continente y en el mejor equipo del fútbol femenino en estos momentos. Y, sin embargo, este verano, después de ese cuarto título de la Champions League, tres de las jugadoras más importantes del Barça dejaron Catalunya para marcharse a Inglaterra y a la Women's Super League.
Sin embargo, eso dice mucho más de la WSL que del Barça. Desde hace tiempo, muchos señalan a la máxima categoría inglesa como la mejor liga del mundo, pero las llegadas de la dos veces ganadora del Balón de Oro Alexia Putellas, de la que quizá sea la mejor central del planeta, Mapi Leon, y de otra futbolista genuinamente de clase mundial como Ona Batlle no han hecho más que reforzar la candidatura de la competición a ese trono.
Esos movimientos significan que más de la mitad del World-Class Club de GOAL juegan ahora el fútbol de clubes en Inglaterra. Otras integrantes, como Mariona Caldentey y Ellie Carpenter, antes en el Barça y el Lyon, respectivamente, también han optado en los últimos tiempos por unirse a equipos de la WSL, después de haberse consolidado ya entre la élite del fútbol femenino.
Está claro que, aunque el Barça pueda ser la fuerza dominante de Europa, y el Lyon no esté muy por detrás del conjunto catalán en la jerarquía continental, en términos de liga, la WSL es el lugar en el que hay que estar. Entonces, ¿qué tiene esta competición para estar atrayendo a las mejores futbolistas del mundo?



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