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Sauto, el estandarte mexicano del Real Madrid antes de Hugo Sánchez

21:44 GMT-6 22/12/17
José Sauto
El nexo entre México y los merengues empezó décadas previas al romance con el Pentapichichi. Te contamos su historia.

México y Real Madrid ya tenían una relación antes de Hugo Sánchez. El Pichichi la fortaleció, sí, pero existió alguien previo a él que comenzó a forjar un lazo entre ambos países. Ese hombre se llama José Ramón Sauto.

Nacido el 7 de septiembre de 1912 en el Distrito Federal, José y su familia no tardaron en emigrar de la nación norteamericana con rumbo a Europa a los pocos años de haber visto la luz.

Con la idea de conseguir un mejor futuro y obligados por el contexto de violencia e inestabilidad durante el periodo de la Revolución, los Sauto Hurtado emigraron a España, donde sí hallaron un lugar donde prosperar.

José empezó a mostrar facultades para el futbol desde temprana edad como mediocampista. Conforme el balompié se fue profesionalizando cada vez más globalmente gracias al primer Mundial de Uruguay en 1930, al chico le entraron las ganas por dedicarse a ello.

Así, tras unas pruebas con el cuadro Blanco, el Madrid terminó por incorporarlo a su primer equipo a mediados de la década de los 30. En la campaña 1933-34 recibió la oportunidad y no volvió a desaprovecharla.

Duró ni más ni menos que 11 años dentro de la institución. Disputó unos 150 compromisos en los que anotó en un total de 20 ocasiones, de acuerdo con datos del diario ABC. Incluso llegó a portar el brazalete de capitán en sus dos últimos cursos a lado de los merengues.

Pero no nada más para la pelota guardaba facultades. También con la escopeta, pues cazar era uno de los pasatiempos de su padre. 

Por eso, Sauto, al tiempo que defendía los colores del Real Madrid, protegía los de su segunda patria en el servicio militar.

Conforme al historiador Alberto Vargas en su obra Guerra en Madrid, el volante acudía seguidamente al Cuartel de la Montaña, localizado en la capital, y lugar donde comenzó con el Golpe de Estado del 18 de julio de 1936 que derrocó a la Segunda República y facilitó el ascenso de Francisco Franco

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Para su fortuna, en ese momento el dobletear ‘turnos’ entre el Madrid y el servicio provocó que no estuviera entre los más de 200 fusilados y centenares de detenidos de aquel levantamiento y a quienes acusaron de rebeldía.

Ya con la Guerra Civil librada en varios frentes, incluyendo Madrid, Sauto sabía que su pertenencia a la guardia civil del Cuartel de la Montaña lo volvía un objetivo del bando republicano. De hecho lo constató casi de inmediato. 

Lo detuvieron y trasladaron a una cárcel del grupo anarquista Spartacus. Allí le esperaba el paredón y la muerte a sus 24 años. Pero, entonces, su madridismo le salvó la vida. Uno de los guardias era simpatizante del Real, le reconoció y le permitió escapar.

Sauto se refugió en la embajada de México, su tierra de origen y ahí entabló comunicación con Luis Carrero Blanco y a Ramón Menéndez Pidal, altos directivos y personas de confianza del general Franco. 

En el consulado permaneció hasta febrero de 1937. Para esas fechas del 37 a 1938-39, la liga española se suspendió debido a la Guerra Civil. De aquel destino se marchó hacia Valencia y posteriormente el sur de Francia, donde él no peligraba más.

Con la mente más puesta en el conflicto bélico, José decidió cruzar nuevamente la frontera hacia Pamplona. En dicha ciudad se juntó con su hermano Ángel y se alistaron en la IV División Navarra que Camilo Alonso Vega, íntimo de Franco, cargaba bajo sus órdenes.

Como lo hacía en la cancha, recorriendo de un lado a otro, interpretó el papel de mensajero para la facción nacional. Iba y venía entre las batallas.

Sauto acabó con vida aunque herido del brazo derecho, pero eso no le evitó retornar al Real Madrid gracias a su amistad con Santiago Bernabéu. Retomó su carrera en 1944, cuando disputó su último cotejo el 9 de abril de ese mismo año en Chamartín (1-2, descalabro justamente frente al Barcelona). 

Fallecería 50 años, el 16 de abril de 1994, después de retirarse. Pereció en Madrid, el suelo que lo transformó en futbolista y que sintió propia para la eternidad pese a ser oriundo de México. Ya con los años aparecería un tal Hugo Sánchez en el trayecto del Real; sin embargo, el primer ídolo mexicano no es otro que José Ramón Sauto.