Ronald Koeman queda retratado en su primer Clásico frente al Real Madrid

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El técnico holandés fue valiente en su planteamiento para rendirse después a Zidane y quejarse del VAR tras el partido.

No le salieron bien las cosas a Ronald Koeman en su primer Clásico al frente del Barcelona y no es exagerado decir que Zinedine Zidane, que venía de la más absoluta inoperancia en las derrotas del Real Madrid a manos del Cádiz y el Shakhtar Donetsk, le ganó la partida al holandés, que si bien fue inicialmente valiente en su planteamiento, tardó demasiado en realizar los cambios y cuando tocó el equipo ya era demasiado tarde para evitar el naufragio azulgrana en el Camp Nou ante el eterno rival.

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Es evidente que hablar a toro pasado es fácil pero ante el Real Marid, Koeman no fue fiel al librillo exhibido hasta entonces.

Los primeros cambios, en el minuto 81

Ese es el principal reproche que cabe hacerle a Koeman. Hasta 81 minutos tardó en realizar el primer cambio aunque hizo tres de golpe con un Real Madrid ya desatado y que ya ganaba por 1 a 2 gracias al gol de Sergio Ramos de penalti. Dijo Koeman en rueda de prensa que "me da igual perder de un gol de diferencia que de dos" pero pareció todo lo contrario. 

Se puede aceptar que sacara del terreno de juego a jugadores de corte defensivo para dar entrada a delanteros como Antoine Griezmann, Ousmane Dembélé, Francisco Trincao y Martin Braithwaite. Cuesta más entender que tardara tanto en realizar sus primeros movimientos a pesar de que varios de sus jugadores daban muestras evidentes de estar superados.

La falta de coherencia con Griezmann y Pedri

Sorprendió Koeman dejando en el banquillo a Griezmann, que no había disputado ni un solo minuto en el 5 a 1 frente al Ferencvaros. Lo hizo para mantener en el once a Pedri González, que se salió en este partido. Lo extraño es que rechazó mantenerle en la mediapunta, donde había brillado, para escorarle a la derecha. El canario pasó absolutamente desapercibido en lo ofensivo

La alternativa de centrarle para poner a Philippe Coutinho en la banda tampoco se intuyó como algo más halagüeño y no deja de ser sospechoso que Koeman, que siempre presume de poner a lo jugadores en su posición natural, enviara a Pedri a la banda.

La defensa todavía hace aguas

Dos meses y pocos días después de aquel 2 a 8 ante el Bayern el equipo no da razones de haber mejorado demasiado su rendimiento defensivo. Sólo ha introducido a Sergiño Dest, que dejó buenas sensaciones pero tampoco ha cambiado la estructura de la zaga, todavía endeble.

El Barcelona ha encajado goles en sus tres últimos partidos y en LaLiga apenas suma un solo punto de los últimos nueve disputados tras empatar contra el Sevilla y perder ante Getafe y Real Madrid.

Sigue sin haber nada más allá de Messi

Con un equipo tan descompensado entre defensa y ataque Leo Messi sigue desaprovechado. La falta de equilibrio penaliza al Barcelona, que ante el Real Madrid vio cómo el rosarino estaba particularmente enchufado, bajando a recibir hasta la línea defensiva y apareciendo en prácticamente todas las zonas del campo para ofrecerse y conectar con cualquiera de sus compañeros.

A la que Messi bajó una marcha el equipo se derrumbó como un castillo de naipes a mayor gloria de un Real Madrid, y decían que era el peor de los últimos años, que si no goleó en el tramo final fue solo gracias al acierto de Norberto Neto ante Toni Kroos y Luka Modric.

Busquets se ha convertido en un problema

El centrocampista ha sido trascendental para el Barcelona de la última década pero, y no es el único, cabe plantearse si está para ser titular en el equipo. Ayer no hubo que lamentar ninguna pecata minuta de Frenkie De Jong como en los choques anteriores ya que el holandés estuvo muy participativo y dinámico, pero lo que da un mediocentro lo quita el otro.

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Busquets da muestras de no poder sostener ya el equilibrio de un equipo tan desajustado y alguien deberá tomar alguna clase de decisión al respecto. Está por ver si Miralem Pjanic es, a los treinta años, el hombre adecuado para tan delicada tarea. 

El refugio del VAR

Y sí. Tiene razón Koeman en destacar que "en cinco partidos el VAR no nos ha pitado nada a favor" porque es una verdad como un templo pero convendría no refugiarse en los árbitros a riesgo de recibir una sanción ejemplar pues si realmente cree lo que dice no es sensato quejarse sabiendo que puede caerle una sanción de hasta doce partidos.

En resumen, Koeman se las prometía felices ante el Real Madrid pero salió retratado tras una serie de decisiones difícilmente comprensibles y poco coherentes con lo demostrado hasta la fecha.

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