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Real Madrid: La verdadera lectura de comparar a Rodrygo y Vinicius

8:30 GMT-6 07/11/19
Vinicius Junior & Rodrygo Goes

En los últimos años, los grandes clubes del planeta han empezado a insistir en un mismo modelo de mercado, ese que les exige más que nunca investigar en cualquier esquina del planeta en busca del siguiente ‘chico de oro’. Lo de chicos, porque cada día son más jóvenes aquellos futbolistas que son atrapados por los poderosos tentáculos del fútbol de élite más allá de que hayan tenido tiempo de poder mostrarlos en el césped. Y lo de oro, porque es evidente que el precio de estas perlas acaba siendo vértigo puro, con cifras que hace no mucho sólo se utilizaban para contratar auténticos revolucionarios de plantillas.

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Si en China han impuesto el fútbol como obligada asignatura de cada colegio porque según lecturas de sus especialistas futboleros tienen “7.000 Messis escondidos entre nuestros chicos” (se basan en la población de Argentina para encontrar a una leyenda y la de su propio país, donde debe haber capacidad para producir muchos más), en Europa, la fiebre por encontrar a sus propios ídolos juveniles, se ha destapado estos años. Podríamos entrar en lo que, moralmente, significa hacer jugar en primer nivel a un niño de 14 años (sucedió en Paraguay este año) o cómo esa excesiva juventud desvirtúa carreras adolescentes mucho antes de haber entrado en el camino adecuado para dedicarse con todo al fútbol, pero como es una realidad que el fútbol atropelló esos conceptos más éticos, hay que asumir, intentar cuidar y, sobre todo, no destruir juguetes, que hay muchos rotos en todo el planeta.

Esa compra compulsiva de todo joven futbolista que empieza a tomar un papel relevante en diversos lugares del planeta, llevó a muchos a indagar donde no solían y, a otros, a perfilar mejor sus estructuras deportivas para contratar a los próximos genios del balón. No ayudó a disminuir esa sensación la aparición, brutal, de Mbappe hace ahora casi cuatro años, porque mostró a los grandes clubes del mundo que no podían ficharlo cuando ya había explotado, sino que debieron ser mucho más ávidos antes de que eso sucediera. Unos enloquecieron por buscar genios y otros enloquecieron por saber que podrían vender por grandes sumas de dinero a aquellos proyectos de crcaks. Brasil, cuna y horno catedralicio en estas lides, saboreó y retorció las manos conscientes de lo que venía y, de un chispazo, el Real Madrid contrató a dos de las mejores estrellas de sus categorías inferiores: Vinicius y Rodrygo.

Todo lo que toca un club de la magnitud del equipo blanco, lo convierte en mediático al instante, con lo que ya solo conocerse la noticia, ambos pasaban a ser seguidos con lupa. Evidentemente, hacer un trabajo de seguimiento de estos chicos desde Madrid, requiere trabajo, dedicación y horas de análisis que, por aquellos males endémicos del periodismo, no todos iban a hacer, claro. ¡Para qué cuando puedes hablar sin necesidad de haber enfocado y argumentado tu opinión! Uno, que aquí escribe, siente cada día la misma sensación de no llegar a cubrir todo lo que le gustaría, pero como gran enamorado del fútbol sudamericano, ya tenía en el radar a los dos nuevos fichajes del Real Madrid, aunque rápidamente empezaron a tomar mayor relevancia.

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En mis redes sociales, mostré varias veces que la comparativa entre Vinicius y Rodrygo iba a ser evidente desde el primer día en el que ambos fueron oficializados como ‘blancos’. Brasileños, jugadores de ataque que ocupan posiciones parecidas, similar edad y salto casi al mismo tiempo a la élite pero… no es justo analizar sin conocer que la clave número uno es que el propio Real Madrid actuó de manera diferente y bajo otra política con sus dos nuevos jugadores. No se trata de compararlos, sino de cómo trató los procesos de explosión-consolidación de ambos en su origen. Diferentes contextos que, más allá del talento, les planteaba un reto distinto cuando llegaran al Bernabeu.

Vinicius fue el primero en tomar forma en la cabeza de los madridistas. Cuando fue contratado, ni siquiera era aun jugador de la primera plantilla de Flamengo. Si había demostrado ser proyecto extraordinario en el Sudamericano Sub 17 (2017), donde era titular absoluto con Brasil, 8 goles, varias asistencias y MVP del Torneo. Pero en... SUB17. Hablamos, por tanto, de un futbolista mayúsculo en condiciones pero bisoño en la élite. Desarrollemos. Vinicius llegó después al primer equipo del ‘Mengao’ y acabó jugando 62 partidos, es decir, estaba en etapa de crecimiento porque pasó de no tener ni contrato profesional en 2017 y ser siempre suplente, a tener minutos en el Torneo Carioca (no en la élite del Brasileirao) en 2018 y acabó, semanas después, siendo ya prácticamente fijo en el 80% de sus partidos. Se llegó a decir desde España que la estaba rompiendo en la Libertadores, cuando, la realidad, es que en el torneo élite por decreto en América, Vinicius apenas pudo jugar la fase de grupos con Flamengo: 5 partidos/4 como titular/2 goles en mismo partido/no asistencias. Todo eso, sin cumplir fases de ningún tipo en cuanto a regularidad, competitividad y consistencia para crecer, hizo que cuando llegó al Real Madrid, todo se siguió exagerando. La necesidad del Post-Cristiano, llevó al público a imaginar que sería la solución y como la temporada con Lopetegui no arrancó bien (jugaba en el Castilla ante la presión constante de aquellos hinchas que querían verlo en el Bernabéu porque les habían vendido que era ya una estrella). Con Solari, llegó al primer equipo y a mostrar, en partidos muy concretos, que podía aportar, pero se difuminó como joven futbolista que está en proceso de maduración y con el que no hubo la gestión de tiempos adecuada.

Rodrygo, mientras, estaba en Brasil jugando en el Santos. Y, la primera diferencia real, es que en su caso, ya tenía contrato profesional, que ya era futbolista de la primera plantilla ‘santista’ y, sobre todo, que tuvo a favor el gran amigo de su edad, el tiempo. La nula necesidad del Real Madrid de traerlo rápidamente a España y el crecimiento paulatino que demostró el joven durante sus primer año de consolidación en Brasil, hizo que acabara jugando un total de 80 partidos, con un total de 50 en primerísimo nivel (Liga y Copa) y, sobre todo, siendo titular en la Libertadores. Su nivel en el entorno del fútbol brasileño estaba más demostrado, más trabajado, más inteligentemente gestionado. Cuando tuvo que despedirse, era ya estrella del equipo y, además, contó con la suerte adicional de ser el ‘segundo’, pues el impacto mediático, presión y expectativa con él, ya estaba saciada en ese aspecto de joven estrella madridista, porque estaba disfrutándolo Vinicius. Ese rol secundario le iba a facilitar su aterrizaje.

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Hoy, el día después del primer Hat-Trick de Rodrygo en la mismísima Champions League (el segundo más joven de la historia en lograrlo), la comparativa entre su potencial ya asegurado en el primer equipo, y el de un Vinicius que aparece desgastado tras haber perdido diferentes oportunidades en partidos de gran índole, es casi inevitable y era el momento de sacar estas conclusiones. NO es justo para Vinicius. Pero tampoco lo debería ser para Rodrygo. Al final, se disputan un puesto en el primer equipo y, desde luego, que si uno brilla mucho, el otro va a quedar mermadísimo. Hazard no se toca. Benzema, no se toca. Pero la competencia es real entre ellos. Son amigos, sí, pero el Hat-Trick de uno con el otro en la grada, es un golpe real para el otro. Por tanto, los dos se están disputando un puesto (es cierto que Lucas Vázquez, James o Brahim, también deben estar en la terna de posibilidades para ese puesto), pero la comparativa nace en su competencia real por un mismo rol.

Hoy, vemos que Rodrygo tiene mejor capacidad de lectura, que interpreta el juego con más lucidez y que tiene capacidad goleadora si se le necesita. Y vemos como, en la parte opuesta, Vinicius, no está acertado en la toma de decisiones, no ha demostrado aun saber pararse y tiene graves problemas para anotar en el último toque definitivo. Uno parece siempre equivocarse y estar continuamente en estado espídico. El otro, hoy (el fútbol es así de cruel), parece demostrar que tiene justamente la paciencia opuesta para llevar al siguiente nivel todo su potencial. Los dos son grandes jóvenes estrellas. Los dos son grandes proyectos de cracks. Pero en lo que son hoy, hay mil factores que lo han determinado y uno de ellos, eterno debate, habla de la nula paciencia que existe actualmente en los procesos de desarrollo de futbolistas tan adolescentes. Y aquí, quien tuvo más tiempo, más trabajo, más reflexión y menos presión, fue Rodrygo. Que lo ha aprovechado mejor cuando le ha tocado bailar en el Bernabéu, es ya una realidad… hoy. Pero este análisis no acaba ahora, sino dentro de muchos años, cuando ambos se retiren, porque ahora mismo ambos son y serán siendo aun un tiempo, simplemente jóvenes en desarrollo, aunque a veces el frenetismo del fútbol nos arrolle en otros pensamientos