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¿Quién es el Chimy Ávila, el argentino que ya es una sensación en España?

14:11 GMT-6 21/01/20
Ezequiel "Chimy" Avila - Osasuna
Tiene una vida de película: coqueteó con la delincuencia, fue albañil, se casó a los 18, dejó el fútbol, volvió y es hoy una estrella.

La historia de Ezequiel Ávila podría ser una ficción con éxito en Netflix. Sin embargo, lejos del mundo de las series y las películas, su historia es real. Una vida repleta de condimentos. Una vida que parecen ser varias vidas: coqueteó con la delincuencia, fue albañil, dejó el fútbol, volvió, se casó a los 18 y a los 20 tuvo su primera hija, Eluney, quien sufrió una infección en las vías respiratorias y estuvo cerca de la muerte. Hoy, mirando para delante sin olvidar lo que quedó atrás, este delantero del Osasuna se transformó casi mágicamente en una de las grandes revelaciones del fútbol español.

Chimy, el apodo que ya le ganó al nombre, nació en Rosario, el 6 de febrero de 1994. Criado en un barrio humilde del noroeste de la ciudad, junto a sus ocho hermanos, empezó en el mundo del balón yendo a entrenar descalzo y a caballo. “La vida era tan complicada que en mi barrio de Rosario yo me estaba yendo para la opción A, sabe, que era lo más fácil. La delincuencia, la mala vida”, contó el propio Ávila en la televisión española.

Se inició en Tiro Federal, club que, en 2013, lo denunció por un robo en las instalaciones. Pasó luego casi dos años sin jugar al fútbol, período en los que luchó por la vida de su hija, desde un hospital.

Para alejarse de las tentaciones y las malas compañías, trabajó de albañil, recorriendo 30 kilómetros por día con su bicicleta para ahorrar gastos. “Estaba en mi casa sentado, se me caían las lágrimas al ver a mis excompañeros que estaban jugando profesionalmente. Mi señora me vio y me preguntó por qué lloraba. Lloraba por cómo se me había escapado el fútbol. A veces, por elegir mal, las cosas se escapan”, recordó el delantero en una entrevista con el Diario de Navarra.

La vida le tendría preparada una sorpresa: en febrero de 2015, por recomendación de Ángel Correa, llegó a San Lorenzo, en condición de libre. Y fue ganándose lentamente un espacio, jugando bastante bajo las órdenes de Edgardo Bauza.

Después apareció el Huesca, a préstamo. Ascendió a Primera, escribiendo así otra historia que continuó en el Osasuna (pagó 2.7 millones de euros por su pase), donde a fuerza de goles está siendo observado por los principales equipos de LaLiga.